Mochileando por Italia 2017: Nápoles
Obvio que esa historia es más falsa que declaración de impuestos de Piñera, al menos lo referente a Pinocho y el completo, porque sí es cierto que Nápoles fue la cuna de la pizza. Entonces luego de divagar sin rumbo claro, paso a lo que nos convoca.
Nápoles, Italia
A todo glotón que se respete le gusta comer pizza, porque lo único más sabroso que salsa de tomate y queso mozzarela sobre una masa crujiente, es el juguito tintoso que viene de la uva (me captan?). Nápoles es el epicentro intergaláctico e interdimensional de las pizzas, entonces fijo que tenía que ser un destino a visitar. Lamentablemente éste se transformaría en uno de los peores guatasos que me he pegado en mis años de viajero furioso y hambriento.
Yo ya les contaba que a diferencia de otros paises de la región, Italia tiene un tono más relajado e incluso desordenado. Tanto los italianos como los extranjeros suelen estar de acuerdo en que en la tierra de las pastas se suele ir sin prisa e improvisando en el camino. Este rasgo idiosincrático me parece muy bien, pero algunas veces esa caracterización simpática, distendida y dicharachera del italiano suele servir para pasar por alto una que otra aberración innimaginable en el séptimo país más rico y con mayor desarrollo humano del mundo; me refiero al espanto que es el tráfico de Nápoles.
Por ahí leí que alguien admiraba con gracia como los napolitanos andaban en moto sin casco, sobre las veredas, sin respetar los rojos, empujando a los peatones y agarrándose a gritos. Como diría algún español mala onda: ¡a tomar por culo! Cabros, el centro de Nápoles más que un caos vial, es una verguenza para 2.500 años de cultura grecolatina. "Dale color", pensarán ustedes, pero en nuestra experiencia nos fue casi imposible apreciar el Golfo de Napoli sin temor a morir en el intento. Existen otros bemoles que también pueden entorpecer la visita, pero al lado del que acabo de exponer da lo mismo si la ciudad está sucia, mal cuidada o que sea casi la regla que en los locales de comida o souvenirs te traten de hacer el cuento del tío.
¿Y la pizza? Aquí si que es cosa de gustos. Se debe confezar que los ingredientes, la técnica y el cuidado de la preparación de este plato es digna de destacar. Pero la advertencia es que de Roma hacia el sur, la masa de la pizza suele ser esponjosa y fermentada. Para más recachas, luego de toda la mala experiencia, les cuento que me carga la pizza esponjosa. Pero ojo, que esto es cosa de gustos.
Nápoles tiene un par de puntos de interés, pero como mi recomendación es que no pierdan tiempo visitando esta ciudad, ni siquiera me voy a detener en contarles qué ver.
Conclusiones
Mi consejo es no ir a Nápoles, pero si usted insiste en que quiere probar la que es conocida como la mejor pizza del mundo, quién soy yo para impedirlo. Armarse de paciencia y encomendarse al pulento.
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