Mochileando por Italia 2017, LA TOSCANA: Florencia, Pisa, San Gimignano y Siena
Todo esa lata insufrible para decirles que Florencia fue la cuna del Renacimiento, y de la mano de artistas como Rafael, Leonardo, Donatello y Miguel Angel, lograron derrotar, cual tortugas ninjas, el oscurantismo medieval.
Florencia, Italia
Yo se que lo que más atrae al viajero son las selfies y las postales, pero antes de desgatar el disparador de la cámara, han de saber que Florencia fue el lugar en que se generó el punto de inflexión histórico cultural que define buena parte de lo que somos como cultura de occidente. Entoces la foto junto al David o la foto junto al Nacimiento de Venus, deben hacer justicia a dicha historia. Mentira, si se sacan selfies haciendo cara de pato no pasa nada.
Florencia es la ciudad más grande de de Toscana y es el ideal punto de inicio para recorrer dicha región. Algunos entusiastas la consideran una de las ciudades más preciosas de Europa, y méritos tiene de sobra. Sea o no su favorita, hay que decir que Florencia resalta inmediatamente por su precioso paisaje lleno de edificios centenarios y plagado de estatuas propias del periodo renacentista. Además el río Arno la atraviesa elegantemente y este, a su vez, está atravesado por múltiples puentes, siendo de todos el puente Vecchio el más famoso. Por otra parte, la catedral muestra un estilo arquitectónico con el que de un suácate demuestra que estamos en una ciudad renacentista y que atrás quedó el estilo gótico medieval.
Es una ciudad que se recorre con facilidad en una jornada, pero para darle el valor que se merece, es bueno otorgarle dos días de caminata, incluyendo una subida al mirador Michelangelo, desde donde se ve toda la ciudad. El centro no es tan grande, entonces todo se puede hacer caminando. La comida está bien y el precio está dentro de la media italiana, pero debo decir que en Italia comerse un pescadito o unos marisquitos es casi un lujo, ¿por qué si tienen tanta costa? Bueno, en Irlanda no era fácil comer cordero, y estaban plagados de ovejas.
¿Les tincó visitar Florencia? ¿Creen que podría transformarse en su ciudad favorita? Si la respuesta es sí, muy bien, pero por mi parte contaré que a nosotros no nos gustó tanto. ¡Qué! Como leen, no nos volvió locos porque la Toscana es el gran destino, y si bien Florencia es uno de los platos fuertes, se podría decir que la belleza de esta ciudad es en verdad la belleza de toda una región, y si algo característico hay que resaltar sobre Florencia es su legado histórico, que sobrepasa sus construcciones, su río o las postales panorámicas buenas pa la selfie. El tema de fondo es algo más complejo que voy a desarrollar cuando toque hablar de Roma, pero por ahora me planteo la pregunta de qué es lo que hace que los lugares sean destinos tan apreciados por los turistas.
Pisa, Italia
Hay opiniones encontradas respecto a Pisa. Algunos admiran enormemente la torre inclinada y otros la tildan derechamente de sobrevalorada, tanto así que en un momento dudé si ir o no a visitarla. Pero pongamos las cosas en orden; se trata de un destino que históricamente ha sido un símbolo de Italia y además es un destino característico de la región Toscana. No hay pa qué darse tantas vueltas, obvio que debíamos ir.
La construcción de la Torre de Pisa se remonta al siglo XII y se extiende por casi 200 años, obvio que se iban a demorar, si al construir el primer nivel la torre ya empezó a inclinarse. Pasaron 100 años sin que nadie se atreviese a seguir construyendo, hasta que un pisano dijo "qué tanta chuchá, sigamos armando la torre, total si se inclina no va a faltar el curioso que venga a verla". Dicho y hecho, la torre terminó por inclinarse 4°. La torre de Pisa casi se fue a piso, incluso se prohibió el ingreso a ella, pero hace unos 10 años un grupo de ingenieros logró salvarla y permitió que los turistas pudiesen subir hasta la punta y decirse a si mismos, "sí, está inclinada". Gracias señores ingenieros.
Pisa está conectada con Florencia por tren y el viaje dura como 45 minutos y cuesta 4 euros. Nosotros caminamos desde la estación. Pisa, pese a ser famosa principalmente por su torre, tiene un estilo encantador muy similar al de Florencia, incluyendo un río que la atraviesa. Mientras caminábamos desde la estación yo iba pensado en lo que iba a escribir respecto a la torre. Había pensado en algo así: "Si quieren pegarse un pique a sostener la torre y evitar que se caiga, al menos en una foto, valdrá la pena. Pero si quieren ver arquitectura y filosofar sobre lo filosófico de la filosofía, mejor pase de largo". He de confesar que la torre es más impresionante de lo que imaginé. En verdad todo el complejo arquitectónico es una maravilla, en especial el Duomo, cuya historia se remonta al siglo X y es fiel ejemplo de la arquitectura románica. Además el lugar, en un ejemplo de cultura urbanística, está rodeado por un parque que no arruina el paisaje. También se pueden sacar la foto sosteniendo la torre. La jugada de copa mundial es echarse en el pastito y tomar sol o tomar una chela de 4°, en honor a la inclinación de la torre.
Se pueden subir hasta la punta, si es que le quedan dudas de si está o no realmente inclinada. Cuesta como 8 euros y tendrá que pelear el cupo con otros turistas furiosos, porque las entradas son limitadas.
Ir a Pisa vale la pena por el día, incluso por media jornada. Lo que no vale la pena es quedarse, y no porque la ciudad esté mal, si no porque hay otros destinos candentes en la Toscana, por ejemplo San Gimignano.
San Gimignano, Italia
- ¿Cachaste que el vecino construyó una torre en su casa?
- ¿Y con qué ropa? Si ese es pobre como rata. Yo voy a construir una torre más grande.
- Salta pal lado cagá, yo voy a construir una torre más grande que la tuya y que la del vecino.
Y así fue como, en la Edad Media, el pequeño pueblito de San Gimignano se fue llenando de torres inútiles y ostentosas, en serio. Se dice que fueron en total 75 torres, y eso es harto decir para un pueblo de 2.000 habitantes. En la actualidad, luego de terremotos, incendios y guerras, son 15 torres las que se alzan como vestigio del arribismo de las familias medievales. Lo que queda es un precioso pueblo medieval con construcciones que nos muestran cómo se vivía en esa época.
La gracia, a parte de la arquirectura, es que San Gimignano está en el mismísimo corazón de la Toscana, emplazado en un cerro que permite observar los campos y la pradera toscana. Una maravilla.
Para llegar se viaja en tren hasta Poggibonsi. Aprovecho de contarles que con Vivi queremos adoptar otro gato al cual, en honor a este viaje por Europa, lo llamaremos Poggibonsi, nombre ideal para un gato regalón. Luego se toma bus hasta el pueblito. Es un lugar un tanto caro, pero vale la pena pasar una noche para continuar con el viaje por la Toscana.
Siena, Italia
Siena es como una versión más grande de San Gimignano y una versión más chica de Florencia, ¿entienden a qué me refería con que Florencia es linda porque en verdad la Toscana es linda?
Es una ciudad preciosa, de arquitectura medieval muy conservada y con una plaza que está del diez. Una maravilla el paseo y la foto en la Piazza del Campo, que es como una semiluna con una fontana al medio, las mansas selfies.
Siena es linda y más económica que otros pueblitos toscanos, por eso es buen destino para pasar la noche y seguir ruta.
Conclusiones
La Toscana es una región caracterizada por un paisaje rural lleno de pequeños pueblos medievales, pero cuya capital, Florencia, es el mejor recuerdo de una época que salvó a la humanidad; el Renacimiento.
Florencia es preciosa, Pisa vale la pena sin duda, San Gimignano es un mini pueblo medieval imperdible y Siena tiene una de las plazas más atractivas de Italia. La Toscana es un best seller italiano.
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