Mochileando por Nepal 2019: Pokhara y Poon Hill Trek
"Luego de un periodo de preparación y concentración, emprendimos rumbo hacia los Himalayas, logrando la cumbre de la montaña sin ayuda de sherpas ni uso de oxígeno". Así es como voy a contar la historia a mis nietos, luego espero que sus inocentes mentes llenen los espacios vacíos de ese relato, y crean que con Vivi logramos la cumbre del Everest. Lo importante es que todo lo ahí mencionado es la pura y santa verdad. Bueno, si por "periodo de preparación" entendemos haber estado comiendo pizza y tomando cerveza en Katmandú, y si por "lograr la cumbre de la montaña" nos referimos a los coquetos 3.500 msnm del Poon Hill, que dicho sea de paso tampoco logramos subir en su totalidad. Lo que sí es cierto, y sin bemoles, es que lo hicimos sin guías y en pleno invierno.
La cosa es que dentro de la preparación de este viaje planificamos un trekking de cuatro días por los Himalayas. Para ello escogimos el parque nacional Annapurnas, cercano a la ciudad de Pokhara. En ese trekking recorreríamos una serie de pueblos conectados sólo por senderos caminables, teniendo como plato fuerte la ascensión al Poon Hill. Pero para alargar aún más este relato, pasaré a contar algo sobre Pokhara, que es un destino por si sólo dentro de Nepal.
Pokhara, Nepal.
Es una ciudad de 250.000 habitantes que está relativamente cerca de Katmandú, a unos 200 km. Qué buena onda, podría pensar cualquiera, pero ocurre que las carreteras nepalíes son terribles, por lo estrechas, hiper transitadas y en pésimo estado. Ese viaje constituye una aventura de 10 hrs no muy "buena onda". Yo les decía que la planificación de nuestro viaje se centró en mantener la aventura, pero resguardar la seguridad. Por eso tomamos la sabia decisión de hacer esa ruta en avioneta, si bien esto nos costaría al menos diez veces más caro.
Así las cosas nos embarcamos en un vuelo desde Katmandú a Pokhara, y si el aeropuerto internacional destacaba por su humildad, el de vuelos nacionales era algo así como un terminal de buses rurales. Ese vuelo era muy promocionado por transcurrir a lo largo de la cordillera de los Himalayas, pero la verdad de las cosas es que ese cordón montañoso no es muy diferente a nuestra cordillera de los Andes.
Luego de un breve vuelo de 30 minutos llegamos a Pokhara. Para que entiendan las dimensiones de la avioneta les diré que el equipaje lo echamos en el "maletero" justo antes de abordar, cual micro de campo.
Pokhara viene siendo algo así como un balneario a las orillas del lago Phewa, con vista privilegiada a la cordillera de los Himalayas. Al ser una ciudad turística, cuenta con numerosos servicios de todo tipo. Con instalaciones de hoteles y restoranes bastante buenos. Además cuenta con tiendas para comprar todo lo necesario para el trekking, ya que es también una base para viajeros que van rumbo a las montañas. En la ciudad se deben sacar los permisos para la caminata, además de pagar una inscripción. Todo está bastante ordenado, en caso de cualquier inconveniente. Ojo, que siempre es importante viajar con seguro de viajes que cubra un eventual rescata en las montañas (eso hay que verlo en la póliza del seguro). Se podría decir que buena parte del turismo en Nepal gira en torno al trekking.
Nos quedamos en el Hotel Coast, a las orillas del lago y con vista privilegiada. Muy cómodo, muy buena onda, muy económico. Si bien nos caracterizamos por llevar el mínimo de equipaje; Vivi lleva una mochila de 29 litros y yo una de 32, redujimos aún más nuestra carga y dejamos el resto en el hotel, para partir al día siguiente a nuestro trekking.
Pokhara es una ciudad muy tranquila y perfecta para el relajo y preparación previa al trekking y descanso a la vuelta de éste.
Poon Hill Trek, Nepal.
Este es un trekking muy famoso, ya que es relativamente corto (4 días) y no tan duro. Lo bueno es que es una ruta circular, que pasa por un buen número de pueblos de montaña. Es interesante lo bien organizados que están los pobladores para recibir a los caminantes, ya que en cada pueblo existen hospedajes con elementos mínimos y suficientes. Por ejemplo, todos tienen una especie de restorán que sirve exactamente el mismo menú, dando cuenta de una organización y apoyo gubernamental que hacen de este recorrido una experiencia acogedora. Qué decir de las interesantes conversaciones que se entablan con los lugareños y guías locales, alrededor de la estufa y a la luz de un té caliente.
En general todos quienes hacen esta ruta contratan a un guía, nosotros no lo hicimos porque nos dateamos muy bien al respecto. Lo que no sabíamos era que ya bien arriba de la cordillera el camino estaba tapado en nieve y hielo resbaloso. Pienso que lo único extra que pudimos haber considerado era haber arrendado crampones para nuestras botas. Pero bueno, los porrazos no nos desanimaron.
La ruta parte con un viaje desde Pokhara a Nayapul, que es un caserío muy pequeño. Eso lo hicimos en un taxi, al ritmo de la música pop nepalí, que dicho sea de paso está muy buena. Desde Nayapul es una caminata "piola" durante unas 4 horas, pero nada hace presagiar que al finalizar este tramo viene una terrible ascensión por unas interminables escaleras. No me avergüenza decir que casi muero en el intento, en una mezcla entre cansancio y puna. La cosa es que luego de unas 6 horas de marcha se llega a la localidad de Ulleri, medio apunado, cansado, muerto de hambre y entumido; una maravilla. Lo mejor de todo, y quiero insistir en esto, es que los hospedajes están muy buenos para estar enclavados en las montañas, además de ser muy económicos.
El segundo día de ruta parte piola, una caminata de un par de horas sin muchos sobresaltos, en donde se marcha entre las montañas, tomando contacto con lugareños quienes, sin excepción, te entregan un "namasté" a modo de salud a penas te ven. De a poco la ruta se fue llenando de nieve, lo cual al inicio parecía algo divertido. El tema es que a las más o menos 6 horas de caminata el sendero estaba completamente cubierto de nieve, haciendo que cada paso fuera una tortura. Ya medios chatos y medios desesperados, se deja ver a lo lejos la entrada al pueblito de Ghorepani, enclavado en lo alto de una montaña y tapado en nieve. El tema es que las nevadas habían cortado toda la luz eléctrica del lugar y congelado las cañerías. Pese a ello nos quedamos en un estupendo hospedaje.
El tercer día de caminata partió temprano, en un sendero completamente tapado por la nieve, el que se lograba ver a duras penas. Ahí medio que nos arrepentimos de no tener guía, pero el GPS no nos falló (afortunadamente). Tenemos varias fotos del sendero, y al verlas en la actualidad muchas veces no me la puedo creer, ya que cada paso era un peligro para la vida (ponle color). Las dos primeras horas van de subida hasta que se llega a la cumbre del viaje, a unos 3.600 msnm, luego vienen como 4 horas de bajadas ultra peligrosas entre nieve y hielo. Llegamos a la localidad de Tadapani, en donde nos quedamos en un humilde hospedaje en donde la dueña nos hace la más grande de las paleteadas y nos consigue internet, para así dar señales de vida a nuestras familias.
Al día siguiente continuamos ruta descendiendo desde las montañas, en un camino en el que, afortunadamente, la nieve va desapareciendo, hasta llegar al pueblo de Ghandruk, el cual es un hermoso pueblito de montaña que, para nuestro regocijo, está conectado por una rudimentaria carretera. Sin pensarlo dos veces, nos pusimos en contacto con un chofer de 4x4 y nos embarcamos inmediatamente rumbo a Pokhara, en un viaje todo terreno de unas 3 horas.
Al llegar a la ciudad nos fuimos de cabeza a comer a un restorán y posteriormente a descansar al hotel, en donde nos habían guardado la misma habitación. Al día siguiente Vivi tomó un estupendo masaje nepalí a las orillas del lago Phewa, mientras yo me zampé flor de pilsen.
Pienso que la ruta que hicimos fue la mejor opción que pudimos escoger, ya que era fácil de seguir y tenía las comodidades mínimas para que fuese una buena experiencia. Si bien no esperábamos que el sendero estuviese tapado en nieve, tuvimos suerte ya que no nos pilló ninguna nevada y, pese a que nos caímos un montón de veces, no nos lesionamos en ningún momento. Creo que lo mejor de la ruta no fue precisamente el paisaje ni las montañas, más bien lo fue el tomar contacto con las personas que viven en ese lugar, al tiempo que compartimos todas las noches con los guías lugareños, escuchando sus historias y al mismo tiempo contándoles sobre nuestro país, que para ellos era primera vez que escuchaban hablar de él.
Conclusiones
Pokhara es un lugar estupendo para descansar y estar cerca de las montañas, todos los viajeros concuerdan en que la ruta por tierra desde Katmandú es terrible, por lo tanto creo que fue una excelente opción viajar por avioneta, por precaria que esta pareciese. Es toda una experiencia hacer trekking por lugares tan remotos, si bien el paisaje no es lo más impresionante, sí lo es la calidez de la gente y las historias que fuimos conociendo.
Pese a que no fue en el Everest, creo que sí logramos llegar a la cumbre durante ese viaje.
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