Mochileando por Asia 2019

En el 2020 vivimos una pandemia que nos dejó literalmente enclaustrados y/o limitados para movernos. En ese contexto añoramos aquellos momentos en que contábamos con total libertad para desplazarnos a donde nuestras ansias viajeras nos quisiesen llevar. Es así como pasaré a relatar nuestro diario de viaje, de Vivi y mío, que experimentamos en nuestro recorrido de seis semanas por el continente asiático, durante enero y febrero del 2019. 

Lo primero es contarles que este viaje se puede dividir en dos evidentes partes. La primera es la que corresponde a Nepal e India y la segunda es la que corresponde al Sudeste Asiático (en este caso Tailandia y Vietnam). Esta división es así porque viajar a los primeros lugares no tiene NADA QUE VER con viajar a países cachondos como Tailandia y Vietnam, en donde todo está dispuesto para hacer de la experiencia viajera un tremendo placer lleno de comodidad y buena onda. Se podría decir que se trata de una ruta "a prueba de...". Por otro lado, Nepal y la India ponen a prueba hasta al más aguerrido y experimentado viajero. Nosotros no somos unos principiantes, pero tampoco somos unos Marco Polos exploradores, por decirlo de alguna forma. 

¿Por qué hacer un viaje así? Si usted se pone a revisar este blog, descubrirá que ya desde hace varios viajes que venía anunciando mi recorrido por Nepal. Así las cosas, me dediqué casi un año a leer y planificar una ruta interesante, dentro de un estilo viajero aventurero, pero seguro al mismo tiempo. Puedo concluir que esa planificación e investigación fue la clave para afrontar desafíos tan grandes como plantarnos un treking por los Himalayas sin tener guía y en invierno, así como enfrentar las caóticas calles de ciudades de la India como Delhi, Agra y Varanasi. Si pudiese dar un consejo a quienes sueñan con viajar por estos lugares, sería que lo planifiquen e investiguen a más no poder; afortunadamente internet está lleno de información. 

Lo primero que hay que aclarar es que tanto Nepal como la India no son destinos fáciles ni cachondos. Esto por múltiples razones y dependiendo de cada viajero. Pienso que todas esas fotos preciosas y étnicas de estos lugares suelen no mostrar la otra cara, que es el caos, precariedad e incomodidad viajera. Al mismo tiempo eso hace de estos destinos lugares tan interesantes para ser visitados, pero deben saber que estando allá otra cosa es con guitarra. Por ahí leía la experiencia de unos viajeros que al llegar a la India estuvieron días llorando en el hotel, ante el impacto del choque cultural. Me pareció un tanto exagerado, pero posible. 

Como comodín el viaje tiene dos escalas en Nueva York, en donde, como buen gordo honoris causa, hice de la vida una delicia al comer hamburguesas y comida sureña por montones (incluyen waffles con pollo frito). Pero esos pasajes serán el comodín al final. 

 





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