Mochileando por Nepal 2019: Katmandú




Nepal es un país rodeado por la cordillera del Himalaya, al sur de China y al norte de la India. Tiene una geografía que recuerda al altiplano Boliviano, tal vez sea esa la razón de por qué desde hace años siempre quise ir a visitarla. Luego de una importante planificación, junto a Vivi nos decidimos a viajar a Asia, teniendo como plato principal la visita a este país. 

La geografía es variada, desde montañas hasta paisajes selváticos. Por nuestra parte nos centramos en recorrer su capital, Katmandú, y la región de los Annapurnas. Este viaje contemplaría no solo el recorrido por lugares urbanos y rurales, sino que también un trekking por los mismísimos Himalayas mismos. ¿Eso quiere decir que recorrieron el Everest? Si, lo subimos hasta la punta... mentira. Pero luego de haber concretado un trekking de cuatro días por las faldas del Annapurna, haber sufrido el frío y cansancio, en un contexto en que no somos particularmente deportistas, es que nos propusimos ir agrandando nuestra proeza, a la espera de que la historia se tergiverse a tal punto de que nuestros nietos crean que efectivamente hicimos cumbre en el Everest. Espero que los lectores me ayudan a agrandar dicha proeza, todo por el bien de mis futuros nietos/as 

Pero antes de contarles cómo fue aquella caminata por las montañas, pasaré a relatar nuestra experiencia en la capital nepalí; Katmandú. 

Katmandú, Nepal.

Se trata de una capital de un poco más de un millón de habitantes, que destaca por su enorme presencia de templos budistas e hinduistas, los cuales repletan las calles y la vida cotidiana de la ciudad. En el 2015 se vio profundamente afectada por un terremoto que la dejó, en buena parte, derrumbada. Pese a ello, e impulsados por iniciativas nacionales e internacionales, se ha intentado reimpulsar el turismo para apoyar la economía y la reconstrucción. 

Llegar a Katmandú desde Chile es toda una proeza que implicó la escala en cuatro países y no sé cuantas decenas de horas. Narrar esa travesía es tema a parte, pero les contaré que desde Delhi a Katmandú tomamos un avión de la aerolínea Nepal Airline, considerada la aerolínea más peligrosa del mundo. Se podría decir que nos pusimos realmente contentos cuando pisamos tierra nepalí. 

El ingreso a Nepal es bastante sencillo, pese a que se necesita visado, el cual se tramita en el mismo aeropuerto internacional de Katmandú, el cual destaca por su sencillez. La llegada es un tanto caótica, pero no menos divertida y pintoresca. La gracia es que los nepalíes se muestran buena onda desde el inicio. Yo ya les decía antes que la planificación fue la clave de este viaje, y fue así como coordinamos con el hotel Friends Home para que nos fueran a buscar al aeropuerto. 

Ya en nuestro transporte, un furgoncito que se caía a pedazos, comenzamos a dimensionar el lugar en el que estábamos; motos y caos por todas partes, monos comiendo en la basura, bocinas a más no poder, construcciones destruidas por el terremoto, polvo y humo de vehículos y, lo más importante, coloridos templos por todos lados.

Nepal es un país fácil de recorrer, ya que si bien no cuenta con todas las comodidades que el turista cachondo espera tener, posee hoteles, hospedajes, restoranes y servicios suficientes para alegrar la estadía. Importante es que los precios son sumamente modestos, al punto de que se le estima como uno de los lugares más baratos del mundo para turistear. Eso es relevante, porque permite poder escoger hoteles decentes por módicos precios, si bien siempre manteniendo cierto grado de sencillez. Nos quedamos en un hotel en medio del barrio Thamel, que es el barrio turístico por excelencia. 

Las calles de Katmandú, a parte de tener mucho polvo y estar llenas de templos, lucen las muy coloridas y clásicas banderas tibetanas. Thamel está lleno de tiendas de recuerdos y artículos de montaña, todos ellos versiones piratas de marcas importantes. La gracias es que esta ciudad suele ser la puerta de entrada para quienes acudan a escalar montañas y/o hacer trekkings por distintos senderos montañosos. No por nada Nepal es considerado el paraíso del trekking a nivel mundial. 

¿Y la comida? he aquí un gran tema. Nosotros investigamos a fondo varias cosas, en donde nos ilusionamos con platos como el dal bath o los omnipresentes momos. Lamentablemente nada hacía presagiar que la comida, por suculenta que luciese, estaba siempre marcada por abundantes y picantes aliños... Aún recuerdo como nuestros glotones corazones se partieron y decepcionaron. Parece broma, pero en verdad yo diría que fue lo más duro del viaje; decepcionarse de la comida. Pero ojo, es cosa de gustos. 

Quisiera hacer mención a una práctica común tanto en Nepal como en buena parte de Asia, y es el regateo. Si bien es algo que se hace prácticamente siempre, pienso que como turistas debemos ser mesurados. Ya les comenté que se trata de un destino muy económico, entonces pienso que si no somos amantes de las negociaciones es mejor relajarse y regatear de manera mesurada, independiente de que no lleguemos al menor precio pagable. Yo tenía una técnica, y era averiguar en internet cuánto costaban realmente las cosas, y a ese precio ponerle un valor extra adicional, y eso era lo que ofrecía para pagar. Esa técnica ayudó a que nunca me metiese a el círculo interminable del regateo. Hay otro tema que es el de las estafas a turistas, pero de eso hablaré cuando nos toque la India. 

¿Qué hacer en Katmandú?

Es un destino por sí mismo, o sea caminar por sus calles ya es una aventura. Existen infinidad de templos, se les puede encontrar a cada paso. Pero por otro lado, hay templos y lugares particulares que merecen visita especial. Cualquier guía de viaje en internet entrega un detalle de todos los lugares. Por mi parte les diré que en su totalidad valen la pena. La idea es poder planificar bien las salidas y tener mucha energía, ya que la adversidad de las calles hacen que los desplazamientos, por cortos que sean, se transformen en aventuras. Ya en aquel entonces era necesario llevar mascarilla por culpa del polvo o el humo, así como cambiarse de ropa y ducharse cada vez que se llegaba al hotel. Cada paseo resultaba en una experiencia intensa para los sentidos y para el cuerpo. 

Si tuviese que definir lo más particular de Katmandú diría que fue su religiosidad, la cual lograba entregar atisbos de la espiritualidad que acompaña a buena parte de la población nepalí. Menciono esto porque en otros destinos de India, en donde la religiosidad era aún más ferviente, la sensación de espiritualidad estaba ausente. 

Alrededores de Katmandú

La ciudad está situada en el valle de Katmandú, en el cual existen varios pueblos y localidades, muchas de ellas conectadas por circuitos de trekking. Nosotros nos decantamos por ir de paseo al pueblo de Pathan, muy cercano a Katmandú, en donde paseamos por la plaza Durbar y sus calles, viendo la vida cotidiana de las personas de dicho lugar. Toda una maravilla. 

Conclusiones

Se trata de una ciudad que aún tiene los efectos del terremoto que la azotó en el 2015, si bien mantiene su esencia y vale completamente la pena. Es un destino que funciona muy bien para acercarse al día a día nepalí, pero también puede ser un entorno adverso si no se tiene claridad de que no se trata de un destino "cachondo", como los que abundan no tan lejos en el sudeste asiático, por ejemplo. 

De las ciudades que he conocido, creo que es un buen lugar para entender la espiritualidad que la gente sostienen durante su día día. Me recordó lugares tan "distantes" como Santiago de Compostela. Podría pensar que pese a las evidentes diferencias geográficas y culturales, la espiritualidad no guarda tantas diferencias como pensamos. 

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