Mochileando por Irlanda 2017: Dublín




Entonces estaba yo todo cómodo comiendo chancho en los bouchones lioneses, cuando llega el momento de ir a la tierra de la pilsen. Ir a un pub irlandés, cocerme guasca, agarrarme a cornetes con una oveja y pasear por los verdes campos (en ese orden), eran panoramas que pintaban bien, porque ¿qué más necesita un hombre de gustos simples como yo?. El trasfondo real es que íbamos de visita a la casa de unos amigos en Dublín. La verdad es que no me gusta la cerveza, la encuentro muy amarga (saaaaaaaaaaaa!!!).

Trayecto Lyon, Francia - Dublín, Irlanda.

Voy a explicar qué es AIRBNB.

AIRBNB: Se trata de una plataforma social que propone alojamiento sustentable y colaborativo para salvar al mundo de los hoteles capitalistas y malvados. Mentira, bueno, no tan mentira. El asunto es que gente como tú o como yo, que tienen una casa, como tú, pero no como yo (aprovecho de contar que soy un homeless), pueden subarrendar una pieza o, en algunos de los casos, la casa entera. Así es como el hospedado termina compartiendo techo e incluso mesa, junto a su anfitrión. La gracia es que funciona tipo comunidad virtual, onda tú tienes tu perfil y los anfitriones lo ven antes de aceptarte dentro de su hogar, para cachar si eres un niño de bien y te comportarás  como tal. Lo sabroso es que es considerablemente más barato que un alojamiento normal y la calidad siempre es alta. ¿Entonces por qué no es la panacea? Porque al igual que Uber, el proyecto termina siendo un subproducto del libre mercado sin regulación alguna, ¿alguien puede pensar en los pobres hoteles? Hasta la fecha hemos usado más de 40 veces el Airbnb, y siempre ha sido una buena y económica experiencia. Lo recomiendo (tío Airbnb, sáquese un auspicio).

Todo esto para contarles que el anfitrión que nos tocó en Lyon fue tan a todo ritmo, que nos llevó al aeropuerto. Así da gusto.

La aerolínea que nos llevó se llama Aer Lingus, y tiene un trébol de logo, así que fijo que íbamos rumbo a Irlanda. Antes de este viaje me encantaba ir a los aeropuertos, porque era sinónimo de un nuevo viaje buena ondi. Ahora me carga; es estresante, los aviones siempre se atrasan,  todo es caro, los aeropuertos son calurosos y más encima siempre quedan lejos del centro. Sí, soy un viejo mañoso, pero sepan que durante estos dos meses  hemos tomado  7 vuelos distintos... me quiero matar. El asunto es que llegamos a Dublín y la ciudad nos dió la bienvenida típica irlandesa; ¿chela y salchicha? No: lluvia y viento.

Dublín, Irlanda

Irlanda tiene una historia de miles de años, que incluye leyendas celtas y vikingos furiosos. Es un país independiente desde 1922, con una vida que incluye momento de pellejerías y momentos de boom económico. Sea como sea, en la actualidad le va bastante bien, tanto así que Dublín es una ciudad que acoge a miles de migrantes que acuden a ella en busca de una mejor vida. ¿Se acuerdan de la imagen de barcos llenos de inmigrantes irlandeses llegando a la costa este de Estados Unidos? La tortilla se da vuelta y ahora Irlanda tiene el deber de devolver la mano.

San Patrick es el patrono de irlanda, y bueno, su mérito fue hacer cagar a todos los paganos que habitaban el territorio irlandés durante el siglo IV. Entonces la institución católica se instala con toda fuerza, y acto seguido, el irlandés promedio busca un método evasivo para ésta: la chupeta (para todo el que no entienda mi lenguaje tan docto, me refiero al alcohol).

Ya les contaba de un santo patrono irlandés, pero déjenme decirles que la patrona máxima, al menos en Dublín, es Molly Malone. ¿Molly cuánto? Malone. Se trata de una leyenda urbana, que gracias una canción de curaos (sí, es la que canta el borrachín al principio de La Naranja Mecánica), se hizo famosa. Se supone que es una prostituta célebre de hace cientos de años. Su fama es tal, que hay una estatua de ella en el centro de Dublín, a la cual si le agarras las pechugas te traerá suerte.

Poner a San Patrick, un santo, al alero de Molly Malone, una prostituta, nos habla del perfil irlandés, el cual se ha forjado a punta de carácter fuerte y litros de alcohol. Ustedes deben pensar que soy un hipócrita, pero déjenme decirles que la historia de Irlanda se construye empinando el codo. No les voy a dar la lata con antecedentes ni estadísticas, pero les diré que ver los bares llenos de borrachos como si fuera año nuevo, pero un domingo en la noche, no es ni medianamente normal. Aguante un poco, que más adelante hablaré de los famosos pubs irlandeses.

Nos quedamos en la casa de nuestros amigos. Estábamos cerca del centro, pero vieran como es el viento y la lluvia en Dublín, en donde ir a comprar pan a la esquina es toda una travesía. Entonces una caminata piola de 30 minutos se transforma en una experiencia mojada y friolenta. Quiero hacer mención especial a los semáforos en Dublín, que están diseñados para los vehículos y no para el peatón, o eso me daba a entender el rojo de 10 minutos para atravesar una calle de 5 metros. Sí, quedé mojado como diuca. Esto de la lluvia y el viento es algo fundamental que se debe considerar al visitar la tierra de la chela Guinnes. Mi consejo es ir equipado y... aguantarse nomás.

Qué ver en Dublín

Hay un par de castillos piolas, está la rivera del río, unos monumentos por aquí por allá y, aquí se pone bueno, varios parques dentro de la ciudad. Fuimos al Parque Fenix, que es enorme y lleno de áreas verdes, además de ardillas y ciervos a los que pueden alimentar con zanahorias (llévele una de la casa, no le cuesta nada).  Pero hay un tema importante, y me pongo majadero; la lluvia y el viento. Es que es incómodo, y podría pasar piola, pero la ciudad no está precisamente diseñada para generar un recorrido agradable en medio de un clima adverso. Debe ser porque los irlandeses ya están acostumbrados al agua, tanto así que nunca los vi mojados (sospechosa la hueá).

Oiga tío Mario, ¿y usted empinó el codo al irish style? Para responder esa pregunta debo hablar de un lugar y de los famosos pubs irlandeses.

Temple Bar: No es exactamente un bar, aunque sí hay un bar que lleva este nombre. Se trata más bien de una calle en donde se ubican los más famosos y animados pubs de Dublín. Ustedes tendrán la imagen de un pub como un lugar en donde tomar un trago después de la oficina y sentirse un tipo cool, pero les contaré que el pub irlandés puede ser muchas cosas, pero cool no es. Son lugares muy pintorescos en que siempre, sí sobrino mío, siempre hay música en vivo; entiéndase por violín, flauta, gaita y gente bailando a saltitos (tercera clase del Titanic style). Todos tomanda mucha chela, principalmente sus buenos shops de medio. El ambiente suele estar más prendido que carrete mechón, incluyendo lolitos (y algunos no tanto) dando el jugo de sus vidas. Para que me cachen, es algo así  como La Piojera del primer mundo, pero en lugar de curaitos buena onda, hay vikingos bien alimentados; jugosos y buenos pa los combos. Nosotros fuimos un domingo en la noche y la cosa estaba más prendida que tele de conserje. Me tomé sus 2 shops... tío Mario, no mienta.... bueno,  fueron 4, pero les juro que por muy curado que podría haberme puesto, nunca hubiese podido alcanzar el nivel irlandés que presenciamos aquella noche. ¿Qué tal las chelas? No son la gran cosa. Me da la impresión de que si se quiere tomar buena cerveza, ir a un pub es mala idea. A riesgo de ser lapidado por una orda de vikingos, debo decir que la Guinnes de barril me pareció derechamente mala.

Los pubs están bien como experiencia pintoresca, pero el nivel de borrachera, jugo y consumo de alcohol visto aquella noche me quita un poco las ganas de aplicarle a la rayuela corta, porque si bien tomarme mis tragos es parte fundamental de mi viaje , creo que el consumo responsable y no problemático debe ser la prioridad. Eso pensaba mientras veía a un tipo invocando a Guajardo en la barra de un pub (N. del T. : vomitando).

Conclusiones

Llama la atención el estilo sencillo de esta capital, sin muchos edificios y con enormes y hermosos parques. Por otro lado no es un lugar muy amigable para el peatón, por lo cual recorrerla no es tarea fácil. Si se está por ahí, hay que visitar algún pub en la zona de Temple Bar, pero no para degustar cervezas, si no para contagiarse de la juerga y festividad etílica de los irlandeses.  Dublín es un destino que está bien si se anda por este lugar, pero me parece mucho recomendarlo como un objetivo para el viajero, por bueno pa la chela que éste sea.

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