Mochileando por Irlanda e Irlanda del Norte 2017: Sligo, Donegal, La Calzada del Gigante y Belfast




Por cada irlandés hay 1,3 ovejas. Son 4,5 millones de habitantes en Irlanda, entonces serían 5,8 millones de ovejas. Se dice que si te paras en cualquier punto de la isla siempre habrá, a lo menos, una oveja mirándote. Todo lo anterior me lo acabo de inventar, pero sí es cierto que hay muchas ovejas pastando en las verdes praderas irlandesas. Quienes han estado en este país pueden dar fe de que los campos tienen olorcito a oveja, pero no me malinterpreten, se trata de un aroma que te da gusto... y ganas de ponerte un chalequito de lana.

La lluvia amainó unos sengundos, entonces, ni tontos ni perezosos, aplicamos recorrido por los campos irlandeses. Hemos estado en muchos lugares a punto de arrendar un auto para facilitar el viaje, pero como somos enteros de pillos, nos decidimos a hacerlo en un país en que se conduce al revés, ¿o sea se avanza en reversa?... no! El conductor va a la derecha y los carriles van cambiados (es pa matarse!). Es bien sabido que no todos los superhéroes visten capa, por eso el que nos salvó fue uno de nuestros amigos. Mi conducción estilo Chumager se guardará hasta la próxima.

Por 75 euros diarios uno arrienda un tocomocho. Con dos jornadas de conducción se puede recorrer tanto Irlanda como Irlanda del norte, pero viajando como si el  cola de flecha te estuviese siguiendo... o sea rápido y furioso.

Nuestros amigos son una pareja de chilenos que han estado viviendo en Dublín durante un tiempo, por lo tanto serían los mejores guías para emprender ruta, además el objetivo de ir a Irlanda era pasar tiempo de calidad junto a los amigos y de paso parar la mente hiper planificadora. Así que me relajé y me dejé llevar por la camaradería y el buqué a oveja pastando.

Sligo, Irlanda.

Las carreteras irlandesas funcionan bastante bien y no parecen complicadas para conducir en ellas... mentira, el día del níspero conduzco al revés, apuesto a que a los dos segundos estaría ensartado contra un poste. En este trayecto, desde Dublín a Sligo, todo buena onda.

Sligo es una ciudad muy pequeña, pero que es un centro urbano de importancia para la región, tanto por sus servicios como por su importancia turística. La ciudad es bastante modesta, pero está emplazada en una zona de campos, lagos y ríos que son bastante atractivos.

Donegal, Irlanda.

No me haré el cucho con ustedes, y diré que en mi calidad de bulto sentado en asiento trasero, fue poco lo que interioricé de cada lugar visitado. Daré sólo mi apreciación irrelevante y desinformada, como lo he hecho desde que comencé a escribir en este blog.

Donegal es una región al norte de Irlanda, muy famosa por sus paisajes naturales, llenos de campos verdes y costas escarpadas. Tiene una historia interesante que se remonta a 9000 años antes del Chascón (N. Del T.: Cristo). Existen centros arqueológicos de importancia que se pueden visitar al gratín, pero que si no se tiene vehículo es imposible llegar a ellos.

Ya a esta altura del viaje comienza a revelarse lo más llamativo de Irlanda; el color verde y las  ovejas. Es que es verdad, los campos irlandeses están llenos de estos mimosos animales, tanto que  dan ganas de llevarse a una para la casa. Para pasarla por la aduana le pondría una boina, pañoleta, camisa a rayas  y una baguet bajo el brazo; diría que se llama Pierre y es mi primo francés.

La Calzada del Gigante, Irlanda del Norte.

Atención, que esta historia está buena:

Finn era un  gigante que vivía en Irlanda. Un día se puso a echar la bronca con Bennandoner, un gigante que estaba en Escocia. Como eran gigantes, se alcanzaban a ver de una isla a otra. La cosa es que empezaron a lanzar piedras y terminaron por formar un puente entre ambos países. Finn atravesó primero y cachó que el gigante escocés era más grande que la mierda, entonces apretó cachete y se escondió en su casa. El otro gigante lo siguió. Finn se disfraza de guagua y se mete a la cuna. Llega el gigante escocés y ve que en la casa de Finn hay una guagua terrible de grande y fea, entonce se pasa el manso rollo y piensa que si la guagua es así de grande entonces su papá debe ser un mega gigante. El escocés sale arrancando y, en su desenfreno, rompe la calzada que unía a Irlanda con Escocia. Desde entonces es que los escoceses se llevan mal con los irlandeses.

Ojalá pudiera decirles que tan ingeniosa historia es mentira y que yo la inventé, pero es la pura y santa verdad... o al menos como la cuenta la tradición irlandesa. Como sea, esa es la explicación folclórica que se le da a unas peculiares formaciones volcánicas en la costa de Irlanda del Norte. Se tratan de unas rocas exagonales y alargadas, que al verlas parecen hechas de forma artificial, pero no, fueron creadas por años de erosión y lava, o por el puente que hicieron los gigantes peleadores,  usted se puede quedar con la explicación que más le guste.

La entrada cuesta 9 libras, que son como 12 euros. Se camina por la costa hasta donde están las piedras. Es un descenso precioso en donde se contempla la violencia del mar y las mencionadas piedras, todo siempre acompañado del amora a campo  y oveja (les juro que es cierto).

Belfast, Irlanda del Norte.

Jack Dowson gana una mano de poker; el premio eran unos pasajes en el barco más grande y lujoso jamás construido. Todo bien  para este trotamundos, y las cosas mejorarían cuando conociera a Rose, una chiquilla de alcurnia de la cual se enamoraría perdidamente. Todo  pintaba como una maravilla, de no haber sido porque el barco en cuestión era el famoso Titanic.

Les cuento esta historia sólo para decir que el Titanic sarpó desde el puerto de Belfast y que actualmente en esta ciudad existe el museo más grande del mundo dedicado a este barco. No entré al museo, pero lo vi desde afuera y puedo decirles que es gigante e imponente. Me dio un poco de risa, pero sólo porque soy un tipo mala onda que no sufrió cuando Jack murió congelado (mentira!).

Aparte del museo uno puede ver el palacio de gobierno de Irlanda del Norte. No les voy a contar el rollo entre ambas Irlandas, yo creo que entre la historia de los gigantes y la del Titanic ya los dejé locos. Pero sí decirles que el palacio es a todo ritmo y en la noche lo iluminan rosado, tanto que el inspector Clouseau ha ido a visitarlo varias veces (chiste para entendidos.... pista: pantera rosa).

Conclusiones

Verde verde verde. Ovejas ovejas ovejas.

Podría concluir sólo eso y valdría la pena, pero tambíen debo decirles que Irlanda se muestra como un país con una naturaleza preciosa y con lugares bien conservados. Está un poco a trasmano de las clásicas rutas por Europa. Si bien es un destino interesante, creo que no vale la pena como destino prioritario o como desvío de rutas clásicas, a menos que se ande por Gran Bretaña o que se quiere visitar a buenos amigos.

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