Mochileando por Francia 2017: BRETAÑA; Monte Saint Michel, Saint Malo, Dinan, Rennes y Nantes




En general turistear en Francia es sinónimo de una visita a París y luego 10/4; pasar raudo y veloz para recorrer los 10 países que incluye el tour de 7 días por Europa que se compró en groupon. Pero su querido, pelado y nihilista tío Mario les trae las papitas de lugares turísticos, y otros no tanto, que harán de su viaje por Francia la envidia de sus seguidores en instagram.

Bretaña francesa

Lo primero que dice wikipedia es que no sea pollo y no la confunda con Gran Bretaña. Se trata de una región francesa con una historia de más de 2000 años, en que se destaca como epicentro arquitectónico, cultural y culinario. ¿Se acuerdan de Galicia en España? Esta región tiene un clima similar; violento e impredescible. Esto es relevante, porque ir a Bretaña es ir a mojarse como guarén de acequia (elegante). Por otro lado, el mar haciendo de las suyas en las costas escarpadas. Entonces, ¿por qué ir a este lugar y no quedarse un ratito más en París,  tomándose selfies en la Torre Eiffel? No sea tan narciso y siga leyendo.

Monte Saint Michel, Bretaña. Francia


Compré tren desde París a Saint Malo, que es un lugar cercano al monte. 20 euros por 5 horas, pero comprados con la anticipación que sólo un marcado rasgo obsesivo puede lograr. Nos bajamos en Dol de Bretagne y ahí mismito nos espera un bus, que por 8 euros nos lleva a la entrada del Monte. Esa jugada se puede hacer por el día, ida y vuelta desde París, pero pa que tan enamoraos de la capital francesa.

Se entra gratis a la isla, pero se pagan 10 euros para entrar a la Abadía, que vale la pena completamente. Era invierno y hacia frío, y además habían como tres pelagatos turisteando, lo cual es un logro, ya que suele ser un destino repleto de guiris (como le dicen los españoles a los turistas). Pero gracias a esos guiris es que existen buses de acercamiento que te llevan a las faldas del monte, todo eso al gratín (me encanta todo lo que sea gratis).

La verdad es que el monte Saint Michel está en la región de Normandía, pero si le dicen eso a los bretones se van a poner tristes :(

Se trata de un monte que forma una isla, conectada con la costa por un puente, si a esto se agrega una enorme Abadía, construida hace 500 años, tenemos un paisaje impresionante, con el que Walt Disney se inspiró para retratar sus típicos castillos (no sé si esto es cierto, pero pa que se hagan una idea).

Quiero hacer referencia a los epítetos tipo: "impresionante", "increíble", "imperdible". El tema es que cada vez que alguien cuenta algo sobre su viaje, pareciera que cada maldito lugar que visitó era sacado de un cuento de hadas. Hago mi declaración de intenciones y les cuento que no dudaré en usar malos términos cuando un lugar o alguna situación se lo merezca. Pero por ahora quedemos con que el Monte Saint Michel es impresionante (aunque, pa callao, no es pa tanto).

La vuelta fue una jugada maestra que incluyó tres combinaciones en micro y tren, pero que con la ayuda del pulento, nos dejó en Saint Malo, luego de haber partido el recorrido en París y haber pasado por cinco pueblos diferentes. La cuerpá se cansa con todo eso.

Saint Malo, Bretaña. Francia

Debe ser como quinta vez que me sale el pirata Drake en uno de mis viajes. El asunto es que la gracia de ir a Saint Malo es apreciar la ciudad amurallada al borde del mar, que fue construida para protegerse de este pirata inglés. Les voy a explicar algo pa que cachen.

Sir Francis Drake, pa los amigos Pirata Drake: en el siglo XVI la corona inglesa estaba hasta la coronilla (valga la redundancia) con los españoles y sus rutas marítimas desde y hacia el nuevo continente, o sea, los ingleses ya no eran los más bakanes. Entonces hicieron una jugada que llenaría de orgullo a cualquier neoliberal austrolibertario de nuestra época; le pagaron a piratas para que hicieran cagar los galeones españoles (pobre Tomy Rey). El asunto es que a estos piratas, eufemísticamente llamados corsarios, se les pasó la mano y se dedicaron a saquear, violar, arrasar y quemar ciudades costeras around the world, tal cual lo hacen los neoliberales en la actualidad. Francis Drake fue el papi chulo de todos los corsarios. Lo interesante es que Drake era como el viejo del saco de los mares, o sea, a todas las ciudades de la costa le metían cuco con que Drake los iba a saquear. Entonces todas estas ciudades se fortificaron para protegerse de este corsario inglés. Y así es como en la actualidad podemos disfrutar de atracciones turísticas como los muros de Cartagena de Indias y la ciudadela de Saint Malo. Gracias Drake.

Se llega a Saint Malo en tren, desde París son sus 5 horas. Los trenes franceses están al nivel de los españoles, ni más ni menos. Pillar alojamiento en Saint Malo puede ser un tema, airbnb no está tan desarrollado y los hoteles son enfermos de caros. Nos quedamos en airbnb para respetar el presupuesto, pero la cosa no fue lo mejor. Se recorre a pata.

La ciudad amurallada está bien, pero no es pa volverse crazy. Los precios son tan caros como en París, lo cual es una lata tremenda. Fue un destino buena onda y sirvió de base para el Monte Saint Michel, pero no más que eso. No lo recomiendo (vieron que soy sincero).

Dinan, Bretaña. Francia.

Oiga tío Mario, si usted se jura tan abakanado y vanguardista, sáquese algún datito no tan turístico. Sobrino mío, no lo voy a decepcionar y le traeré una papita que será regocijo para el viajero que va en la búsqueda de su ser interior y espiritual en equilibrio cósmico... saaaaaaa! La cosa es que Dinan es un pueblito de no más de cinco mil habitantes, que muestra lo más profundo de la tradición bretona de antaño. Ahora sí que nos alejamos de París.

En el siglo XII apareció en el mapa, siempre a la sombra de Saint Malo, que queda a unos 20 kilómetros. Y desde el mismo siglo XII es que el pueblo poco ha variado. Se trata de un pueblito con un puerto fluvial, que derrocha estilo pintoresco. Se dice que es algo así como el epicentro de la arquitectura bretona, ya que aún conserva casas y construcciones que, cual Delorean, te llevan en un viaje en el tiempo. Mención honrosa a la basílica y a la vista desde las murallas hacia el puerto. Una delicia.

Ya que estoy en eso de las delicias, mencionaré que los famosos crepes provienen de Bretaña, entonces se pueden imaginar que en toda la región abundan como ratones en el Sena. Voy a decir que son tal cual los panqueques, pero rellenos de todo lo que se puedan imaginar, dulce o salado. ¿Valen la pena? Son baratos y omnipresentes,  así que voh daleh, pero ojo, que a los glotones nos quedan en una muela. Otra cosa que hay que probar es la sidra de manzana, que es todo un clásico de la región. Advierto que son sólo unos coquetos 2 grados de alcohol, así que se necesita al menos un bosque de manzanos para producir suficiente sidra y tumbar a este animal.

Nos quedamos en un airbnb entero de lais, siempre en los 40 euros. Llegamos gracias a blablacar, con un chofer que no hablaba inglés ni español, pero pese a todo le aplicamos al blabla, ¿cómo? No sé. Dinan es considerablemente más barato que los otros destinos franceses, así que dios la bendiga.

Rennes, Bretaña. Francia

Tomamos una micro "rural", que de rural tenía el puro nombre, y por 6 euros por persona viajamos 2 horas hasta Rennes.

Se trata de la capital de la región de Bretaña, con unos 200 mil habitantes. Tiene un rollo muy bueno con sus plazas y con el edificio del gobierno regional. Además está lleno de creperias pintorescas y de casas históricas, que tienen la gracia de estar construidas chuecas, como la torre de Pisa, pero en Bretaña... vendría siendo la torre de Crepes (gracias no se molesten).

Se quedan en el centro, comen kebabs, toman vino francés y comen aceitunas españolas. Eso deben hacer si quieren imitarnos en nuestro estilo cosmopólita.

Vale la pena por una noche, para redondear la experiencia bretona y seguir comiendo crepes. Recomendado.

Nantes, Bretaña. Francia.

Bueno, tampoco Nantes pertenece a Bretaña en la actualidad, pero durante 2000 años de historia sí era una ciudad bretona (así con las fronteras). Y debo decir que la única motivación para visitarla era una canción de Beirut (grupo hipster por excelencia) que se titula como esta ciudad. También había un rumor sobre un elefante gigante y maquinas extrañas que invadían el lugar. Había que ir a ver.

Es una de las ciudades más grandes de Francia y es un ícono de urbanismo y crecimiento. No hay metro, pero si un sistema de tranvías que le da todo un estilo. Es una ciudad llena de plazoletas, emplazadas entre pequeños cerros. El turismo está organizado a tal punto de que hay lineas verdes en el suelo guiando a los viajeros para hacer las mejores rutas urbanas. Hay castillos, catedrales y plazas, pero hay otra cosa que no tiene comparación; La Isla de las Máquinas.

La Isla de las Máquinas: ¿Recuerdan a la pequeña gigante  que visitó Santiago hace varios años? Pues la compañía Royal Deluxe, ideólogos de esa puesta en escena, proviene de estas tierras. Entonces no llama la atención que la compañía La Machine tenga toda una isla llena de artefactos tanto o más increíbles que los del Royal Deluxe. Si a esto le agregamos que Julio Verne nació en Nantes, entonces nos calzará la existencia de elefantes y arañas gigantes sumado a un carrusel de criaturas marinas. Es todo un espectáculo, consistente en ver la marcha (varias veces al día) de un elefante mecánico de unos 15 metros de alto, además de un museo de criaturas increíbles y el mencionado carrusel. Puede echar su sapeo al gratín o, si se atreve, puede subirse y dar un paseo sobre el elefante. Eso último cuesta como 8 euros, no me acuerdo bien, la verdad es que estaba absorto viendo como el elefante lanzaba agua (en serio). Más que recomendado, para todos los regalones.

Nos quedamos en el epicentro mismo de Nantes. Desayunamos frente al enorme castillo y le dimos pan a los patos. Campeones.

Conclusiones

Yo sé que París es la niña bonita, y bien que se lo merece, pero si se quiere conocer pueblos y tradiciones francesas, Bretaña es un destino que está a la mano y que puede dar una que otra sorpresa. Es verdad que quedan decenas de pueblos que no se visitaron, pero he ahí la invitación para el viajero vip class golden pass que lee estas letras.


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