Mochileando por España 2017. ANDALUCÍA; Sevilla, Ronda, Córdoba, Granada y Málaga




En Chile me gusta ir a bares tipo sucucho en donde el dueño te trata como el culo. El rollo es que ellos están tan seguros de la identidad de su local, que no están ni ahí con hacerse los cuchos con un hipster picado a abajista (o sea yo). Si aplico esa lógica, entonces debería regocijarme con los vuelos low cost de areolíneas como Ryanair, en donde se esfuerzan por hacerte sentir culpable por haber pagado 10 euros por un vuelo de 1000 km. Yo al menos creo que todo el sufrimiento de volar low cost vale la pena, porque pagar poco es el placer máximo que uno puede experimentar al viajar mochileando.

Todo eso para decir que tomamos vuelo low cost hasta Sevilla.

Sevilla, Andalucía. España.

Según Los del Rio (sí, los mismos de la Macarena); "Sevilla tiene un color especial". Y para que me entiendan, Sevilla y en general la región autónoma de Andalucía, tiene los colores de la bandera española. En el imaginario popular, en España se corren toros, se baila flamenco, se toma sangría y se rinde culto a Franco. Pero la verdad es que esos atributos son propios de Andalucía, cuya capital es Sevilla. Por otro lado, no imagino a un Vasco bailando sevillana o comprándole al nacionalismo español (grande el País Vasco!).

La influencia musulmana se deja ver por toda Andalucía; en sus construcciones, la presencia de mesquitas, las comidas y el ritmo de vida. Pero se debe decir que la vertiente gitana es la que, a simple vista, se roba la película en los barrios sevillanos. Si no me creen basta con pasear por el barrio de Triana y sentir la fuerza gitana, mi alma!

Sevilla es la capital de Andalucía, y ya sé que se los dije, pero como es mi  blog repito lo que quiera; aprovecho de volver a mencionar al cochinillo segoviano y su influencia en el correcto desarrollo de este viaje. El asunto es que es una enorme ciudad de unos 600.000 habitantes. Otra gracia es que es una de las ciudades europeas con el mayor casco histórico, y otra gracia, que nos vino de perilla, es que está edificada en un llano alrededor del río Guadalquivir, lo cual significa que no hay bajadas y, para regocijo del mochilero sedentario, no hay subidas.

Es interesante haber recorrido el norte de España, incluyendo el País Vasco y Galicia, para luego llegar a Andalucía, que bien podría ser la antípoda de Euskadi. Es que al llegar a Sevilla pareciera que uno ha viajado a algún lugar de oriente medio, con  lugareños que hablan con acento y actitud centroamericana. Pero ojo, todo esto rodeado de banderas españolas, estatuas de toreros, vestidos flamencos, ruido de tablaos y palmas, litros de sangría y, hay que decirlo, mucho ¡olé! Si no me creen revisen el documental etnográfico/sociológico titulado "Ocho apellidos vascos".

Vale la pena quedarse en el casco histórico, que es bastante extenso. Nosotros nos quedamos en la Puerta de La Macarena, y le dimos alegría a nuestros cuerpos. Salió 45 euros, pero les aseguro que es el mejor alojamiento que hemos tenido. Para comer hay que tener claro que Sevilla no es un destino de tapeo. Fuimos al mercado en calle La Feria; un lugar típico frecuentado por lugareños, en donde hay  cocinerías que venden raciones y chela, a la vez que músicos amenan la jornada. El ambiente es medio de chichería, así que se los recomiendo.

Los lugares para recorrer son muchos, así que no haré alarde de eso, sólo les diré que la catedral es inmensa y que el casco histórico es una maravilla, y qué decir de la rivera del río. La Triana no es la gran cosa. Si no tienen conflictos morales, está la plaza de toros La Maestranza, con museo y visita guiada. Yo, al menos, prefiero ver a un vacuno sobre una parrilla, sin necesidad de saber cómo lo mataron.

Flamenco: Muchachada querida, si llegan a Sevilla es muy probable que el ambiente los lleve a ver algún show flamenco. Este tema es un poco complejo e incluso polémico. Ocurre que el boom turístico ha hecho que muchos lugares ofrezcan espectáculos de pobre calidad que, a opinión de los entendidos, son un insulto para la tradición flamenca. Ojo, que incluso en San Sebastían había show flamenco/turístico, lo cual es el equivalente a un Disneyworld en Rusia. Entoces los invito a buscar  con calma y respeto. Recomiendo acudir a peñas flamencas, por ejemplo la famosa Peña Torres Macarena o el centro cultural Casa de Las Guitarras. Este último de corte turístico, pero con un grupo de músicos y bailaoras de nivel. Desde 6 euros en peñas hasta 18 euros en tablaos. Recomendado al 100%.

Una cara de España que no habiamos visto aún, pese a ser la que, al menos en el extranjero, vive en el imaginario al pensar en la "madre patria" (ja).

Ronda, Andalucía. España

Ronda es un pueblo de unas 15.000 personas, muy pequeño y enclavado en las montañas de Andalucía, con un clima de montaña (nevadas incluidas) y un acceso un poco dificultoso. Entonces, tío Mario, ¿qué fue a hacer usted a ese lugar? Querido sobrino, que me lee y a la vez se preocupa por mi, ocurre que Ronda fue cuna de poetas y escritores románticos de fines del siglo XIX y, además, tanto Orson Welles como Hemingway pasaron sus últimos días ahí. Pero tío Mario, por mucho que yo lo quiero y lo respeto, sé que usted no es hombre de literatura ni letras. Bueno, debo confesar que fuimos a Ronda a ver el increible puente construido en medio de una más increíble quebrada, y en el camino nos enteramos de la importancia histórica del lugar. Dejo en evidencia mi interés en el paisaje por sobre el interés cultural... soy lo peor.

Como sea, llegamos a Ronda utilizando Blablacar, o sea, una aplicación para compartir vehículo. Muy barato, muy cómoda, muy buena onda. La hemos seguido usando para distancias cortas y en rutas sin buses ni trenes, recomendada. Nos quedamos en el centro, pero deben saber que al ser un pueblo chico, se deben aperar con provisiones bien temprano, cuando cae el sol es imposible hacerse con un pan... o una botella de vino :(

El milagro de navidad (atrasada) ocurrió en la tarde noche, cuando se larga a nevar como si no hubiese mañana. Una maravilla recorrer el puente antiguo y la plaza en medio de la nevada. No tan maravilloso al otro día, cuando las carreteras estaban cortadas y la provincia en alerta roja. Alcanzamos a salir de la montaña en tren, justo antes de que éste también suspendiera sus servicios.

Córdoba, Andalucía. España.

Llegamos en tren. A todo esto, a diferencia de la canción de nuestra infancia, andar en tren no es de lo mejor, y no porque al tirar el cordel el tren no pare, sino porque es prohibitivamente caro. Se podría decir que es un transporte pituco, y como ya he dejado claro, soy un pituco en cubierto... el problema es que lo disimulo muy bien.

Córdoba es una ciudad relevante porque los reyes musulmanes que invadieron España construyeron una mesquita tan grande como la de La Meca. Luego los españoles, cuando recuperaron sus tierras, transformaron dicha mesquita en una iglesia católica, dejando en claro que a Dios le importa una mierda la tradición musulmana. La mesquita se visita por 18 euros, así que nosotros pasamos de largo.

El otro atractivo es el puente romano. Y como verán, no hay mucho más en Córdoba, pero como nosotros quedamos fascinados con el flamenco, y no queríamos perder el viaje, fuimos a una presentación al Teatro Góngora. La cantaora era una señora que hacía un show junto a su familia. El tema es que aprendimos a gritar ¡ole! en medio de una canción, explico.

¿Cómo gritar ole en medio de una canción? La cantaora estará con toda la pasión andaluza, casi llorando o muriendo por una ruptura de aneurisma. Entonces en el momento en que el cante se transforma en grito desgarrador, usted suelta un ¡ole! Como queriendo empatizar con la pasión de quien canta. Usted haga lo que le digo y no tenga vergüenza.

Granada, Andalucía. España.

Blablacar lleva tan pintoresco nombre debido a que al compartir viaje con alguien se asume que en el trayecto se hará uso de la, algunas veces peligrosa, batidora de lengua. El caso es que en el trayecto Córdoba - Granada, una chica andaluza que iba de copiloto no paró de hablar ni siquiera para respirar o para empatizar con sus atareados contertulios. Fue terrible, pero ahora que ha pasado tiempo me causa gracia.

Granada es visita obligada en los itinerarios por Andalucía, si no me cree pregúntenle a los millares de turistas orientales que colman sus rincones. Lo central es visitar La Alhambra y todo el complejo que reside en ella. También es muy sabido que Granada es el epicentro andaluz del tapeo. De eso nosotros no nos enteramos.

Usted se queda en el casco histórico, luego usted camina subiendo un cerro y luego usted, sí, usted, el que me está leyendo y a la vez planificando su viaje por Andalucía, ingresa a La Alhambra, Los Palacios Nazaríes y el Generalife. La gracia sale por 18 euros.

La Alhambra es un complejo tipo palacio en el que los emperadores nazaríes se instalaron una vez que invadieron España. Los palacios Nazaríes fueron sus aposentos. La arquitectura musulmana se deja ver en su esplendor, salpicada por toques occidentales, que fueron introducidos una vez que los reyes españoles recuperaron dicho espacio, y mandaron a cagar leches a los nazaríes, su arquitectura, sus creencias y todo lo que fuera distinto a occidente... Donald Trump, fuiste tú?

Todo el complejo está situado sobre una colina con vista privilegiada, pero desprivilegiado el viajero miserable que la suba caminando. Se supone que es la atracción turística más visitada de España, ¿tiene méritos suficientes? Pues yo creo que no, pero insistiré en que soy un turista chanta que recorre lugares por su estética y no por su historia. Mi conclusión es que el lugar está bien, si se anda de paso y eso, pero no me volvería loco recomendándola.

Si quiere flamenco, cante, baile, palma y guitarra, pues Granada es buen lugar... al menos eso dice mi guía de Lonely Planet, porque nosotros pasamos corriendo por esta ciudad.

Málaga, Andalucía. España.

Tomamos un Blablacar que no incluyó a ninguna muchacha ni muchacho que se tomara tan a pecho eso del blabla, así que  bien.

Llegamos al centro de Málaga, alojados en el corazón mismo de la ciudad. Ojo que estamos hablando de un lugar costero, así que fijo que el tío Mario iría en busca de sus amados mariscos. La ciudad no me falló y nos zampamos sus plataches en el mercado, que con estilo chichero y popular no nos decepcionó, pero no nos volvió locos. Otra  cosa fue comerse una fritanga en la Marisquería Casa Vicente, Dios la bendiga. Ya que estamos en esto de las chicherías y las picás, debo hacer mención especial a la Antigua Casa de Guardia, un sucucho con 150 años de historia, en donde el dueño te recibe con malas pulgas, tal cual me gusta, y se sirven cortitos de chichones, a saber: vermut, pajarete, enguindado, chacolí y muchos más. El ambiente es mas rancio que limpio y más borracho que sobrio... en definición un paraíso.

Málaga cuenta con su propio puerto de yates y veleros, en donde estacionamos nuestra nave. Además está la playa Malagueta, que es una maravilla, más aún si es invierno. Hay un teatro romano que está bien y está la Alcazaba, que es una fortaleza en la punta de un cerro. Está de más explicar por qué no fuimos. El otro imperdible es el museo de Pablo Picasso, en honor al artista que nació en esta ciudad.

Una ciudad muy linda, con harto que hacer y que, por lo tanto, vale la pena visitar.

Conclusiones

Andaluces icónicos como Alejandro Sanz, David Bisbal y el mismísimo Gato con Botas (en la versión de Antonio Banderas), nos invitan a recorrer su geografía. No,  broma. Andalucía tiene mucho que ofrecer, si es que tenemos ese box populi sobre la España de bailaoras, toreros y olés! Lo recomiendo como un punto de encuentro con el folclore andaluz, con el respeto que éste se merece.


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