Mochileando por España 2017: Madrid
No hay paleativo mejor para el inconformismo que una dosis de hedonismo, si no pregúntenle a alguien con problemas con el alcohol. Y si esa dosis viene en proporciones considerables, así como para bañar yeguas, mucho mejor.
Dadas las declaraciones anteriores, es que les cuento, queridos lectores, que en la búsqueda del encuenro conmigo mismo y con los astros, es que he emprendido viaje junto a mi incansable novia, por las tierras europeas. Ya, en serio, eso último es mentira... o sea, si es verdad que en estos momentos les escribo desde Europa, específicamente desde España. La falacia es eso del reencuentro conmigo mismo y todo lo pseudomístico que se le puede atribuir a un viaje mochilero de tres meses, que además, dicho sea de paso, implicó una renuncia laboral y a mi vida de pequeño burgués. Lo impotante es que heme aquí, más gordo, pelado y nihilista que en mi viaje anterior, pero con las mismas ganas de escribir y contarles, en mi característico tono negro y altisonante, algunas de mis (nuestras) aventuras por las tierras de Cristobal Colón, Francisco Franco, Julio Iglesias, Mortadelo (pero no Filemón) y un sin fin de personajes bizarros del imaginario popular (entiéndase bizarro como valiente).
Sin más na´ que agregar, porque la parte sabrosa ocurre una vez que se inicia el viaje, comienzo el desgloce por la ruta.
Santiago, Chile - Madrid, España
Santiago - Chile
En un país de 17 millones de habitantes, 6 millones de ellos viven en la capital, ¿centralización? na! esas son cosas del tercer mundo. La cosa es que una vez llegando a Madrid me pregunté a mi mismo: ¿qué mierda le podría yo mostrar a un europeo sobre la capital de mi país? Siga leyendo y habrá respuesta.
Madrid - España
Viajamos en vuelo Avianca, y como, pese a los años y a los litros de vino caro que me he zampado, sigo siendo una rata, compramos boletos para la noche de año nuevo. Con esa jugada maestra se pueden ahorrar hasta 150 euros por cristiano (todos los precios irán en euros, y todas las personas serán consideradas cristianas por defecto). El vuelo; una mierda.
Me dieron ganas de agarrarle los cachetitos al aeropuerto de Santiago y decirle "mi chiquitito más bonito y tiernecito, agú agú", luego de llegar al aeropuerto Madrid-Barajas. Como sea, un amigo nos acercó hacia el centro de Madrid, desde donde tomamos el metro y llegamos a estación Tirso de Molina. 1,5 euros por cabeza, metro limpio y calefaccionado. Era 1 de enero, así que el barrio estaba apagado. Llama de inmediato la atención la multiculturalidad del lugar; inmigrantes africanos, latinos e hindues. "Make Spain Great Again"? puff, a mi me parece una maravilla.
Atención muchachada; sobre el alojamiento la opción más conveniente es y será AIRBNB. Por 40 euros te quedas en el centro, en habitación de lujo y con la buena onda madrileña. Señores AIRBNB, no me quejo si me dan comisión por la publicidad.
Todo pareciera estar bien pensado en Madrid: buses y camiones de la basura pequeños para las callejuelas, cafés abiertos toda la noche, tapas (pequeños picoteos de los que hablaré largo y tendido), cañas pequeñas de cerveza (pa no terminar golteao) y estaciones de metro cada... metro. Y así nos dedicamos a recorrer el centro de Madrid y así mismo fui respondiendome qué le podría mostrar a un madrileño sobre Santiago; NADA. Porque termina por dar la impresión de que las capitales latinas, dado el tributo a la "madre patria", intentaron homologar lo que la capital española es. Y tal como me dio entre pena y ternura comparar el aeropuerto santiaguino con el madrileño, eso mismo debe pasar al comparar ambas ciudades. Desde ahora en adelante se prohibe hacer comparaciones en este blog, ¿queda claro?.
Es cierto que el centro de Madrid se puede recorrer en un día, pero si quieren ir a los museos y vivir la "movida madrileña" requerirán de 2 a 3 jornadas. Nosotros la hicimos en dos y medio, y quedamos satisfechos, dichosos y dicharacheros.
Las jugadas claves que el viajero premium golden class vip debe tener:
Alojamiento: está el chancho tirado con AIRBNB, pero si usan BOOKING también podemos seguir siendo amigos. Lo importante es saber que se puede dormir como un campeón por no más de 40 euro por pareja, si gastas más es porque no seguiste los consejos del tío Mario. Otra cosa, la ubicación es la clave del éxito; barrio La Latina, Chueca, Malasaña, Lavapiés, Las Letras, y todos esos, para usarlo como base de operaciones y conquistar el mundo, todos están bien.
Movilización: El metro llega a todos lados, incluyendo el aeropuerto. Cobran dependiendo del recorrido. Los pasajes se compran en dispensadores automáticos, y en general nunca hay alguien cerca para pedir ayuda. Hay un ticket para 10 viajes, pero no vale la pena, ¿por qué? Porque, mi pequeño y sedentario lector, el centro de Madrid se recorre a patita. Hay unas bicicletas, BiciMad, que valen la pena, porque son tan omnipresentes como los restoranes de tapas o la caca de perro (mucha, mucha caca de perro).
Comida y bebida: Afirmate cabrito. La oferta de comida es cosmopólita y amplia, tanto que en un restorán vendían humitas. Pero en serio, sería raro ir a Madrid y comer comida peruana, por ejemplo. Como hay de todo, me centraré en una maravilla de la cultura española y de la civilización moderna; las TAPAS. Dios las bendiga y las guarde para semilla. Se trata de pequeñas porciones, algo así como un canapé, pero deliciosa y de todas las variedades. Voy a dar un instructivo de tapeo, o sea, el arte de comer tapas.
Tapear: si usted entra a un bar madrileño va a ver a mucha gente parada alrededor de la barra. Si usted con cara de turista y/o borrego, que para el caso es lo mismo, se sienta en una MESA y pide la CARTA y luego ordena PORCIONES, habrá cometido al menos un chillión de errores. Usted debe entrar al bar con seguridad, cual forajido en el lejano oeste, y pedir, sin vacilar y sin siquiera mirar la pizarra de precios, una CAÑA. Luego debe guardar silencio y esperar a que el milagro ocurra: la aparición de comida gratuita y deliciosa. Y la misma operación se puede repetir las veces que sea necesario en la mayor cantidad de locales posibles, o sea, hasta quedar guasca.
Recomiendo un lugar, no por su calidad, si no por la rareza de lo que ocurre dentro de él. SIDRERIA EL TIGRE. Se rumorea que el dueño de ese local está loco como cabra, porque nada puede explicar como es que al pedir una caña de 2 euros te pongan mil tapas gratis. Con 4 euros sales con la pelusa flameando, o sea, Yenifer.
Para cerrar lo de la comida; también hay menú en restoranes, muy completo y bueno. En general cuesta 10 euros y vale la pena. La jugada de campeoato es seguir a los abuelitos, ellos siempre saben donde están la picás.
Qué hacer y qué ver: la web está llena de información al respecto, así que, como dijo el vocalista de un grupo de música chileno; googlee... OJO: museo El Prado al gratín todos los días desde las 18 hrs y museo Reina Sofía desde las 19. La opción cultura antes de irse de tapas. Otra cosa que está casi tan buena como las tapas gratis; Parque El Retiro y la Gran Via, que es como un Broadway a la española.
Conclusión
Una maravilla de capital, multicultural, mucho movimiento y mucho por hacer. Los madrileños no son precisamente amorosos, pero no son peores que un santiaguino promedio. Si alguien me dedica la canción de los prisioneros "por qué no se van del país?" creo que me la tomaría en serio y me mandaría a cambiar a Madrid.
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