Mochileando por Venezuela; Salto del Ángle segunda parte, Roraima, Santa Elena de Uairén




Tal vez lo que más me gusta de andar viajando por Sudamérica es el contacto que se tiene con toda su gente; desde los humildes y solidarios bolivianos, los serviciales y algo pillos peruanos, los indígenas entradores del ecuador y los ultra cariñosos colombianos. Pero esto de compartir con gente distinta saca a relucir cosas que de cierta forma tenemos ocultas, cosas que se ponen a prueba, llevando algunas veces nuestra tolerancia hasta los extremos. Aún no puedo definir qué fue lo que ocurrió, pero en Venezuela no pude lograr un buen contacto con su gente, no fueron buenas mis experiencias e incluso en algunos momentos pensé que los mismos habitantes de la "república bolivariana" eran los que ponían trabas a mi viaje. Prefiero pensar que el equivocado fui yo y que mi disposcición no fue lo suficientemente buena como para que todo marchara bien, por lo que no quiero que mi experiencia sea tomada como fiel reflejo de lo que puede vivir cualquier viajero que pise tierra bolivariana. Dicho esto, continúo mi historia desde donde me quedé.

Canaima/ Venezuela

Con mi mente puesta en el Salto del Ángel permanecí estoico y firme en mi postura de concretar mi viaje, ya sin cámara y ya sin compañeros de viaje, que en su correspondiente derecho se marcharon llenos de indignación y rabia, en busca de algún acuerdo reparatorio, cosa que aún está en tramites. Lo que nunca sospeché fue que aún me quedaban algunas torturas por sufrir antes de volver a embarcarme hacia la famosa cascada.

Se venían las elecciones presidenciales, cuya importancia es de todo mi interés, pero en vista de que ustedes están más interesados en mi historia no entraré en detalles al respecto. La cosa es que en este contexto la entrada de turistas hacia el campamento Canaima era bastante complicada, ya que la opinión popular hacía creer que Venezuela era casi un campo de tiro en medio del fervor democrático, cosa distante a la realidad. No miento al decir que en un momento creo haber sido el único turista que merodeaba las calles de aquel pequeño poblado, haciendo uso de una repetida rutina que se fue reiterando día a día, a la espera de que se armara algún grupo y poder partir. En las mañanas, al despuntar el alba, partía con mi mate a ver salir el sol desde la playa, para esperar hasta el medio día e irme a beber una chela al mismo sitio. Así pasaron unos dos días hasta que llegó un ruso, empresario petrolero (según le entendí a su truncado inglés). Ya siendo dos iniciaríamos parte del recorrido, y mi ansiedad se aplacaría al menos por un corto rato.

Previo a embarcarnos  nuevamente en una curiara para hacer un pequeño recorrido por los saltos colindantes a la Laguna Canaima, Alex, el ruso petrolero, sin siquiera fruncir el ceño decidió cambiar la mochilera hotelería de Tiuna Tours y se fue, pagando de su bolsillo todo el servicio, a la lujosa Canaima Tours. Y así como a los rusos del accidente, parecía que a Alex su agencia tampoco le había detallado las reales condiciones de esta operadora. Meciendome desde mi sucia hamaca vi como aquel empresario del petroleo (imagino que con oro negro en su cuenta bancaria) se marchaba sin pegar reclamo alguno. Pese a eso, y por fortuna para mi, Alex continuó el tour con nosotros, así que nos abrimos paso entre cascada y cascada, pasando entre bambalinas, mojándonos hasta la conciencia y sintiendo el peso de los millones de litros de agua que corrían por esas piedras. En un momento, pero sólo un momento, al contemplar la inmensidad de la cascada El Hacha pensé que de ser necesario me hubiera trambucado unos diez veces para ver ese colosal espectáculo... repito, fue sólo por un momento.

Al otro día, cuando se supone que teníamos que embarcarnos junto a Alex y otros más hacia el Ángel, nos informan que no se contaba con un grupo suficiente para la excursión, así que el buen Alex tendría que nuevamente desembolsar de su abultado bolsillo unos 4000 bvF para pagar un sobrevuelo por el salto, y no quedarse con las ganas o a la espera, como el miserable mochilero que tipea esta historia. Así las cosas, y ya sin poder humillarse más, Tiuna hizo que siguiera en la espera otro par de días, sin dar explicación alguna y desplegando una incompetencia sólo digna de un mono haciendo una neurocirugía.

Ya llevaba unos 6 días en el pueblo hasta que llegó un grupo de colombo - venezolanos... un enredo que no entendí mucho, pero la cosa es que eran muy buena gente. Se trataba de un acomodado Mario (tocallo mío, pero menos miserable) acompanãdo por su esposa y su suegra. Mario sufrió una desfiguración facial aguda (mi diagnóstico médico) al ver el precario campamento al cual había llevado a la madre de su amada. Nuevamente pienso en lo mentirosas y cochinas que son las agencias al momento de vender sus paquetes turísticos, lo pienso mientras mantengo mi hipnótico bamboleo sobre mi bien roída hamaca. Mario Rico (para diferenciarlo de mi, el Mario Pobre) y su familia se largaron a cenar a un lujoso restorán del lugar, se perdieron el jamón frito y la omnipresente arepa con mantequilla... cosa de gustos. La cosa es que yo, ya en un estado catatónico de espera, tomé la mejor decisión que un hombre impaciente puede tomar.... Bajarse una botella de ron! así que junto al guía, que ya era mi "pana", nos unimos para concretar tal faena. Como un campeón puedo decir que logramos nuestro honorable objetivo.

Canaima/ Venezuela - Salto del Angel/ Venezuela... segundo intento

En verdad yo ya no sabía cuantos días llevaba dentro del pueblo, sólo tenía la certeza de que me estaba convirtiendo en una especie de leyenda urbana; todos en el pueblo me quedaban mirando al pasar, como preguntándose qué mierda pretendía hacer en su pueblo, en una de esas pensaron que me quería poner con alguna operadora turística... qué se yo. La cosa es que carente de fe me acerco a Zeta para preguntarle si podríamos salir aquel día, y para mi asombro me dice que si, que sin falta, sólo teníamos que esperar el arribo de dos turistas más. Yo saqué unos cálculos y me di cuenta de que seríamos 7 turistas, igual que la vez que nos dimos vuelta. Respiro profundo y recuerdo que la operadora había prometido una curiara más amplia para esta vez. Y como la ingenuidad me brotaba de los poros, es que no tardé nada en notar mi profunda inocencia, al ver que el viaje se estaba atrasando, ya que los siempre pillos y nunca suficientemente miserables operadores de Tiuna Tours estaban captando más turistas en el aeropuerto. El saldo final de turistas para mi segundo intento con la misma empresa que casi me mata hacía unos días fue de: un chileno (su servidor), cuatro colombo- venezolanos (Mario Rico y su parentela), una pareja de españoles (la chica, Mary, era gerente de una cervecera, pero no se trajo ningún engañito!!), un japonés, de esos que no hablan inglés ni menos español y dos Catalanes, pero que por ahora son españoles, les guste o no. La cosa es que en un derroche de estupidez e inoperancia, Tiuna Tours nuevamente humillaba aún más su ya inexistente prestigio, y luego de casi matar a un grupo de turistas reía contra el peligro y en un acto de temeraria imbecilidad subía a la misma curiara con la que hacía unos 6 días nos habíamos ido a la remierda. Tal vez les bastó con pegarle una secadita y sacarle un poco las malas vibras con cerveza, pero la cosa es que eramos 14 almas perdidas (incluyendo tripulantes) sobre la misma microscópica embarcación. Yo pensé: hablo ahora o callo para siempre?... y como no es mentira que quería ver esa maldito salto de una vez por todas fue que me quedé callado, para complicidad de esos muy hijos de puta.

Creo que si no nos hubiéramos dado vuelta en el lugar de mi pasado accidente lo hubiéramos hecho sin ninguna duda en algún lugar río arriba, porque esa ruta si que es de la re puta madre. No creo que sea muy recomendable subir ese río en alguna estación que no sea la húmeda (ahora estamos en la transición), porque el nivel de agua es tan bajo que la curiara figuraba como un intrépido salmón saltando entre rápido y rápido, incluso solicitando el desembarco ocasional de uno que otro pasajero, para poder montarse sobre las rocas del río. Yo como ya no confiaba en la humanidad me aferraba al bote como gato mojado, pensando en que en cualquier momento mi destino se repetiría. Gracias al pulento, y luego de un pintoresco recorrido de casi 5 horas, llegamos al campamento a los pies del Salto del Ángel, quien nos daba la bienvenida, y de alguna forma me decía: "Mario, disculpa las molestias, pero esos hijos de puta en verdad no saben lo que hacen".

A la noche nos prepararon un increíble pollo a las brasas, que en aquel lugar y con tan buena compañía, tenía el mejor sabor del mundo. Lo bueno de todo es que el haber estado tantos días en aquel lugar hizo que pudiera conocer a un gran número de buenos turistas que iban de paso, y los que me acompañaban en aquella oportunidad no eran la excepción. Yo ya estaba curado de espanto, así que bromear sobre mi trágica estadía ya no me causaba daño, así que mis desafortunadas historias pasaron a ser deleite de los comensales.

A eso de las 4,30 am Zeta pegó un grito como señal para salir de nuestras hamacas, era el momento de iniciar la caminata de una hora de ascenso hacia el mirador del Salto del Ángel, mi objetivo principal se cumpliría dentro de poco. Y así fue, una hora de subida para contemplar como el día despertaba y con sus rayos de luz iba alumbrando cada vez con más fuerza a aquella maravilla de la naturaleza. Casi 1 km de altura, tan potente y tan inmenso que había que mirar hacía el cielo para poder contemplarlo por completo. Pensaba en todo lo que viví para estar ahí y sentía un poco de paz, algo que hacía días necesitaba. No fue más de una hora, pero el tiempo suficiente para grabar en mi mente esa imagen, porque mi cámara estaba arruinada como mi confianza. Y así nos apresuramos para retomar ruta fluvial de regreso hacia Canaima.

Salto del Ángel/ Venezuela - Canaima/ Venezuela

Y se suponía, casi por decreto presidencial de Chávez, que un vuelo me estaría esperando para largarme de aquel lugar, pero Tiuna Tours tenía preparada la guinda de su torta, y me entero, mientras espero por 3 horas como un verdadero weón (en es momento de verdad creí que era weón) el arribo de una avioneta que nunca llegó. Así las cosas me entra una desesperación y mando a la mierda al buen guía Zeta, yo en verdad sabía que el no tenía nada que ver, pero en aquel momento ya no aguanté más. Pido comunicarme con la dueña de la agencia, con quien ya tenía el infortunio de haber hablado, y le planteo la humillación constante por la que me estaban haciendo pasar. Puras pescadas (como decimos en Chile), siempre tienen alguna cosa que decir y alguna forma de desligar sus responsabilidades... en fin, yo ya dije que mi confianza se había ido al agua hacía rato.

Aquella noche ocurrió algo que me entregaría un poco de paz, y de alguna forma fue una suerte haberme quedado otra noche más (contra mi voluntad). Me hice unos grandes amigos, los dos Catalanes; Xavi y Steve, con quienes fuimos a dar una vuelta a Morichal, la disco del pueblo. Nos tomamos unas cervezas y conversamos de política y esas cosas, cuando en un momento se acerca un hombre de mediana edad y nos pregunta: "quién de ustedes es el que lleva más tiempo aquí?", yo levanto la mano, como con desconfianza; Entonces aquel hombre (sobrio, por lo demás) me da la mano y me felicita, me dice que todo el pueblo sabía de mi desafortunada historia y de mi firme decisión de ir a como diera lugar hasta el Salto del Ángel. Resulta que aquel hombre era el dueño de Tepuis Tour, una de las más pirulas operadoras de Canaima, y me dice que para agradecer mi muestra de amor por el lugar y para disculparse por las molestias que otra agencia me causó, me regala un tour completo hacia el Salto del Ángel, para cuando yo quiera volver a aquel lugar. Y eso demuestra que no todos pueden pagar por la incompetencia de otros. Mi fe en la humanidad volvía lentamente.

Canaima/ Venezuela - Ciudad Bolivar/ Venezuela

Todos mis nuevos amigos, incluido dos chilenos patiperros que habían llegado recién, fueron a despedirme, luego de tan tortuoso viaje. El vuelo bien, pero Canaima tenía un pequeño detalle para mi despedida; al aterrizar en Bolivar la señora que iba sentada atrás me toca el hombre y me dice: "mira", en ese momento veo que la puerta que iba a mi lado, en donde yo me fui apoyado todo el viaje para ver el paisaje, estaba abierta, sin ningún seguro que la cerrara. Ese fue mi mensaje de despedida, como diciéndome: "Mario, grandísimo hijo de puta, si vuelves a estas tierras de seguro te matamos". Creo que no volveré.

Un taxista que me estafó me llevó hacia la agencia en donde tenía mis cosas. Al llegar encaré a la esposa del dueño, argumentando la humillación y múltiples riesgos que me hicieron vivir, hasta le dije que la iba a demandar y esas cosas que uno dice cuando está caliente. Me puso al teléfono a Cheeto, el dueño oficial de Tiuna Tours, quien no quería responder por la cámara ni por nada. Finalmente, y en vista de mi enorme enojo (show incluido) la señora Heidy (esposa del dueño) se hizo responsable y me compró una cámara de similares características. Era lo mínimo después de todo, además me dio tranquilidad y terminé en paz con la agencia. Lo de Tiuna Tours está por verse, el amigo Pal puso una denuncia formal, a la cual apoyé, en contra de la empresa, pero no tengo muchas esperanzas de que algo ocurra. Por ahora tienen que apoyarme divulgando las muchas irregularidades de aquella empresa, cosa que se debe saber y no se debe repetir. En fin, mejor me decidí a largarme de ahí hacia mi nuevo destino; Roraima.

Ciudad Bolivar/ Venezuela - San Francisco de Uyuani/ Venezuela

Los buenos amigos catalanes se habían adelantado hacia la Gran Sabana para conseguir un buen trato y hacer el ascenso al Roraima, tepuy de 2900 msnm y el más hermoso y más grande de Venezuela, y que además es punto de triple frontera; Venezuela, Brasil y Guayana. Y como parece que los patanes y pillos son personajes típicos del folclore venezolano, fue que en el camino nos topamos con un tal Frank, indígena pemón, cuyas costumbres ladinas parecen venir desde lo más bajo de la globalización. Es muy probable que se topen con él si hacen el recorrido desde Bolivar, ojo con este tipo, juega sucio y sale con cosas raras. Por nuestra parte, y gracias a la gestión de los catalanes, hicimos un buen trato con un indígena local, Ilario Gómez, un alto hombre, humilde y correcto, generoso y comprensivo, que además ayudó a que mi imagen de venezuela se mejorara un poco más.

San Francisco es un pequeño poblado Pemón, a unos 60 km de Sta Elena de Uairén, y parece ser el mejor lugar para pactar una excursión económica hacia el Roraima. Se puede quedar en la posada de Don Felipe, y preguntarle a él por algún guía. En una agencia en promedio te sale unos 3800 BvF por tour con todo por 6 días; Nosotros lo hicmos por 4 pagando 2000 BvF todo incluido. Los mismos chilenos patiperros que les mencioné hicieron un tremendo trato, 1000 BvF sólo por el guía, ellos llevaban el resto de las cosas; comida y carpa, lo cual es mucho más conveniente. Sobre ir sin guía es imposible, no porque se puedan perder, sino porque INPARQUES prohibe la entrada a viajeros solitarios, eso me parece bueno para ayudar a la economía pemona.

El guía coordina a un 4x4 hasta Parateipui, desde donde comienza la caminata. Como les decía, el viaje generalmente dura 6 días, a un ritmo de 4 hrs diarias. Nosotros nos pegamos 4 días a 8 hrs diarias. Algo bastante duro, pero que está bien, yo creo que con más días te terminas aburriendo un poco. Aún así mi recomendación es 5 días, para poder darse un día más y atacar la ascensión del monte un poco más descansado, que si bien son sólo 4 hrs, es una caminata terrible, aunque con un paisaje que hace que el cansancio pase a la historia.

La cumbre del Roraima es como estar en otro mundo, con un microclima y especias vegetales únicas, además de un paisaje increíble. Es un viaje que saldrá carito y pesado, pero que vale la pena si se anda de paso por Venezuela.

Ya de vuelta nos topamos con otros tantos ladinos, pero fue necesario para cambiar moneda. En fin. La cosa es que el mismo día de mi regreso a San Francisco, previa buena comilona y cheleada, me separo de mis buenos amigos catalanes y continúo ruta hacia Sta Elena de Uairen.

San Francisco de Uyuani/ Venezuela - Sta Elena de Uairén/ Venezuela

45 minutos en taxi, con varios controles militares en el camino. En uno de ellos un militar me hace bajar por una supuesta irregularidad de mi pasaporte. Me dice que el sello de entrada debería ser negro y no rojo... no tenía dinero ni fuerzas como para sobornarlo... apareció otro milico de más rango y le dijo que me dejara seguir. Respiré profundo y recordé que la frontera hacia Brasil no se encontraba a más de 30 minutos del lugar.

Me quedé en la popular posada Michelle, y me encontré nuevamente con los chilenos, quienes en dos días partirían hacia Roraima. Nos tomamos unas chelas y webeamos un rato. Me dediqué a observar a estos chilenos y me sentí feliz de ser de aquella austral tierra, en donde el compartir y solidarizar parece ser casi una ley.

Al otro día, y con un buen cañazo, tomo un taxi hacia la frontera, desde ahí me persigno y pido al pulento que todo termine bien, porque las sorpresas no paraban en la tierra de Bolivar. Todo Ok, y ya me encontraba en Brasil!

Espero que estas sinceras letras sean leídas con madurez, porque se que mis juicios sobre Venezuela no son los más complacientes, pero espero que comprendan mis sufrimientos y lo mucho que me chocaron cosas tan elementales como la corrupción y la sensación continua de inseguridad. Por otro lado, creo que si se es tolerante y se anda con cuidado se puede recorrer sin problemas este hermoso país, teniendo precaución con las malas agencias turísticas y cargando un poco de dinero extra, para pagar buenos hospedajes y para no pasar malos ratos al momento de enfrentarse a la fuerza pública.

Les mando un enorme abrazo desde Manaus en Brasil, y espero que sigan mis pasos, así como también espero que la suerte me sonrían nuevamente!

Comentarios

  1. Lamento tus desventuras en mi hermosa tierra. Es algo contra lo que los venezolanos debemos luchar. Has hecho una critica muy justa y objetiva. Seguire tus aventuras. maricelisguedez@yahoo.com

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  2. Hola Mario!
    Me gustaría poder contactarte para preguntarte un poco más sobre tu viaje. Tengo muchas ganas de hacer esta ruta pero quería ver la posibilidad de hacerla desde Brasil hacia Venezuela. Además quería preguntarte sobre los gastos entre otras cosas!
    Porfa, si tienes un tiempo te dejo mi mail pa' que nos contactemos: carlapazmoran@gmail.com
    Un abrazo!

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