Mochileando por Colombia; Bogotá y el Caribe




No hay mito más infame que el que habla sobre los temores y peligros de Colombia, gestado sólo en base a la ignorancia y sensacionalismo internacional. Si alguna vez fue una tierra de peligros, debió haber sido hace muchos años, ya que en la actualidad se encuentra dispuesta y bien preparada para recibir a visitantes y turistas, y son los mismos alegres y acogedores colombianos los que se encargan de cuidar en todo sentido a sus invitados. Papá, mamá; no me uní a las FARC ni menos fui secuestrado, como muchos deben haberles sugerido al momento de saber mi recorrido por las tierras colombianas.

Quito/ Ecuador - Bogotá/ Colombia

Al menos los viajeros chilenos aun no tenemos la costumbre de usar el avión, por lo que terminamos, en repetidas ocasiones, pagando más por largos y engorrosos viajes por tierra... este tramo fue un ejemplo de ello, en donde nos pegamos 34 hrs y 8 trasbordos, en un eterno viaje de mierda.

Todo parte en Quito, en donde se llega al lejano terminal norte, para tomar un bus ($5) hacia la fronteriza ciudad de Tulcán, luego ahí se toma un taxi ($3,5) hacia la frontera, ahí se hacen los trámites de aduanas y se vuelve a tomar otro taxi ($7000 cop, que son como us$3,5) hasta la ciudad colombiana de Ipiales, y no contentos con eso, ahí se tienen que embarcar hacia Bogotá, $80000 cop (us$40) y viajan por la más curvilínea de las rutas que nuestras pequeñas humanidades han experimentado. Culminando el viaje, luego de 34 horas de ruta, llegan a Bogotá.... ¿cómo les quedó el ojo, piojo?

A 2600 msnm se encuentra esta enorme capital, rodeada por grandes y verdes cerros, que acompañan su larga geografía, cual escolta natural. Su gente se caracteriza por un estilo más reposado que el de la costa, pero aún así con una alegría contrastante con el frío carácter del chileno promedio (eso opino, y que tanto?!!), además esta capital es famosa por su actividad cultural, sumado a los múltiples puntos de interés que se esconden a lo largo del centro histórico. Aparte de esto, llama mucho la atención el activo proceso de "humanización" que se vive en las centrales calles (especialmente la carrera 7), en donde las calles son bloqueadas para el tránsito urbano, dejándolas como paseos peatonales para dar paso a la activa vida familiar en el centro. En general, el centro de Bogotá se parece mucho al sector plaza Italia de Santiago, para regocijo del amante de las comparaciones.

Los viajeros suelen quedarse en medio del barrio de La Candelaria, cuyo atractivo dista profundamente de otros barrios nocturnos y bohemios que hemos conocido a lo largo de este viaje, pero la ganada es que queda cerca del centro histórico y de varios puntos de interés. Hostal bien pirulo por $45000 cop por pareja (us$22,5), con café "ad livitum".

Desde la plaza Bolivar, repleta de palomas, se puede comenzar un recorrido histórico, que en nuestro caso fue comandado por un simpático nuevo amigo; se trataba de un supuesto "historiador", ni tan loco ni tan cuerdo, que era muy conocido por la guardia presidencial del palacio de gobierno, por lo que no nos costó escabullirnos dentro del edificio que albergaba a tanto político cuyo discurso militarizado no comparto, pero que al menos se alberga dentro de tan pintorescas paredes. Perdí un buen porcentaje de mi alma, ya que nos fotografiamos como locos con un sin fin de autoridades uniformadas. En verdad, en otro contexto no me hubiera interesado retrato alguno de algo relacionado con el actual gobierno de Santos, pero nuestro guía era tan divertido que no pudimos resistirnos.

No le he hecho mucho énfasis, pero poseo un gran interés por la música de raíz folclórica, tanto así que en Chile intento seguir una tenue linea musical, encausada en los instrumentos de percusión. Así las cosas, estando en Colombia no podía sino conseguirme una tambora de calidad premium, para pegarme las quebradas y poder decir: "¡¿qué te pasa?! yo todo tambora". Me compré una a un precio de la zorriflauta y además tomé un curso rápido, ¿qué tals?

Una estupenda ciudad para vivir en ella, con un continuo proceso de humanización, como ellos lo definen, en donde si se anda con cuidad elemental y sentido común, no se corre ningún riesgo, como los mal hablados suelen decir. Un paso obligado si andan por estas tierras, además aprovechan de descubrir que Colombia no es sólo clima templado y calor hasta recagarse, sino que existen frescas tierras andinas.

Bogotá/ Colombia   - Santa Marta/ Colombia

Les juro que lo intentamos, pero el destino no lo quiso... no logramos conseguir boletos de avión a precio razonable, así nuestros culeques se vieron nuevamente enfrentados a una maratónica ruta, en este caso hasta la costa caribeña de Colombia.

Luego de pagar 80000 cop (us$40) por 18 horas de ruta, llegamos a la calurosa costa caribeña, con un calor húmedo e intenso, en donde solo la cerveza bien fría es capaz de aplacar los hasta 39° (sensación térmica). Era nuestro primer contacto con el mar Caribe, así que pareció obligación quedarnos al menos una noche en aquel costero puerto. En verdad, si lo veo en restrospctiva, no es necesario pernoctar en este lugar, se puede recorrer su bien restaurado malecón en una tarde, e incluso echarse en remojo en sus cálidas  aguas, cosa que no nos deja de sorprender, en vista de nuestros 4000 km de fría playa pacífica. Todos van a parar al hostal "La brisa loca", yo no se que tendrá de encantador, pero si se que sus precios no son acordes a nosotros. Terminamos en "Sun City" por 40000 cop por los dos. Santa Marta podría tener un poco del encanto romántico de Cartagena, pero se nota que su restauración aún esta en proceso, así que paro los viajeros termina siendo un lugar de paso para llegar a destinos más cachondos como Taganga o el parque Tayrona.

Santa Marta/ Colombia  - Taganga/ Colombia

Playa requete conocida por los mochileros en tierras caribeñas, pero es mi deber desmentir algunos mitos y reforzar algunas cosas sobre este lugar (en mi oscura y arrogante opinión).

Se trata de una otrora pequeña caleta de pescadores, en medio de una igualmente pequeña ensenada y rodeada de cerros con también pequeña vegetación verde. Lo que actualmente no es tan pequeño es el turismo que parece ser la principal actividad económica que moviliza a esta localidad. No son más de unas cuantas calles semi asfaltadas, que ofrecen una gran variedad de hospedajes a los mochileros que llegan durante todo el año. Además cuenta con locales nocturnos, que por razones no bien claras, pero que  vinculan a viajeros israelitas, según las malas lenguas, cierran sus puertas a las 1 am, justo cuando el cuerpo entra en calor y la chiquilla suelta el primer beso. También tiene una amplia oferta de restoranes que sirven pescado ultra fresco y cerveza helada, como Dios manda, carajo! No contentos con eso, posee las escuelas de buceo, con certificado PADI incluido, más baratas del mundo, en donde por no más de us$300 tienes un curso completo y un certificado de buceo que te permite incluso sumergirte en el Mapocho, en el water de la casa de tu abuela... o lo que más te guste. Y para rematar; es el mejor punto de partida para adentrarse en el camino que lleva a la Ciudad Perdida, en una super divertida (dicen) excursión de 6 días, que no sale a más de us$250 e incluye toditito.

Aclarado lo anterior, es que debo enfatizar las siguientes cosas. Muchos mitos y muchas expectativas circulan en torno a Taganga, algunos dicen que es la Montañita del Caribe, cosa rotundamente contraria a la realidad, o algunos acuden pensando que aún es una caleta de pescadores que siguen un ritmo ajeno a lo contemporáneo e incluso colindante con  lo mágico. Según la opinión del viejo cascarrabias que escribe estas letras; simplemente se trata de un tranquilo lugar, que no sabe que mierda le pasó, pero se transformó de un momento a otro en un destino turístico que aparece en toda guía de viaje. Posee una pequeña y polvorienta playa, con agua más tranquila que el contador de visitas de mi blog, y con la temperatura clásica del Caribe. Además parece ser que los pescadores comenzaron a vaciar sus redes hacia los numerosos restoranes turísticos del lugar, tanto así que se podría decir que toda la actividad del  pueblo (o localidad, porque la verdad es que depende de Santa Marta) gira hacia el turismo.

A estas alturas ya deben tener una imagen mental del lugar, es por eso que les contaré nuestra experiencia. Llegamos dateados por el siempre aburguesado "Lonely Planet" hacia un hostal llamado "La casa de Felipe",  que en poco se transformaría en el mejor hostal en que nos quedamos a lo largo de nuestros dos meses de viaje. Felipe es un guatón tipo Homero Simpson, francés de nacionalidad pero ciudadano del mundo, que, descrito por sus propios trabajadores, no tiene interés en enriquecerse, sólo hacer bien su trabajo. Esto último se nota, porque su hostal es un "super hostal", sólo le faltan un par de minocas bailando en un caño y sería el paraíso (broma).  Dormitorios compartidos desde 16000  cop y piezas matrimoniales (porque soy un hombre de compromisos serios) desde 50000  cop.

Una salida imperdible es hacia "Playa Grande", que por suerte justo cuando fuimos la habían limpiado, y estaba perfecta para hacer snorkel (yo me compre uno de juguete y pegué el parche) y disfrutar de una  tremenda playa caribeña. Se puede llegar en lancha ( 6000 cop ida y vuelta) o a patibús por un sendero, pero los lancheros nos decían que era peligroso... aunque en verdad se que lo decían para no arruinar su negocio, tan tonto no soy.

Si quieren fiesta y distorsión al estilo "Wild On Montañita " se equivocaron de lugar, y terminarán en medio de la renombrada "Caganga", como le dicen los desilucionados viajeros en busca de lugares imaginarios. Por otro lado, echarse en una hamaca y ver el sol caer, con una chela o un mate bien preparado parece ser una idea de calidad. El descanso y el equilibrio con la juerga son lo que terminan definiendo a este lugar, en donde los amantes del carrete mesurado y del cheleo  amateur quedarán encantados, sumado al pescado siempre fresco, que bien se puede acompañar con alguna carne roja  y hacer algún asadito junto a uno que otro colega viajero. Fue una semana tremenda, se hizo poco en términos formales, pero logramos centrar nuestras energías y recargarnos en un lugar en el que no respiras paz ni sudas parranda, sino que te mantienes en un equilibrio, el mismo con el que te dejarás estar sobre alguna buena hamaca.

Taganga/ Colombia - Parque Nacional Tayrona/ Colombia

Un importante y, considerado por algunos, imperdible destino de la costa caribeña. Se trata de un parque nacional que abarca varias playas y una frondosa selva que llega incluso al borde del mar.

Desde Taganga toman coleto por 1400 cop hasta Sta Marta, ahí por 5000 cop llegan a la entrada del Zaino,          en la boletería del parque, ahí hay unos furgones que por 2000 cop te llevan hasta el inicio del sendero que  debes recorrer por 50 min, en medio de una frondosa selva, para llegar a la primera de las playas; Arrecifes, en donde no te bañas, pero si contemplas como esa selva culmina a las orillas del mar, un panorama completamente nuevo par mis nóbeles ojos azules (mentira, los tengo verdes... mentira). Nosotros nos quedamos donde Don Pedro, por 10000 cop la hamaca, en un lugar con todas las comodidades, incluso una rústica cocina a leña. Les recomiendo llevar mucho repelente y comida para cocinar, se ahorrarán unas cuantas lukas y aprovecharán de degustar los nunca bien ponderados fideos blancos del mochilero.

Desde ahí se puede caminar por 20 minutos hasta "La Piscina" en donde te puedes meter a chapotear en una correntosa playa, después puedes seguir hasta "Cabo San Juan" e incluso quedarte a alojar ahí. Dicen que hay una playa nudista cerca, pero mi blanco culito no estaba preparado para lanzarse al estrellato, así que se quedó enfundado en su traje de baño.

Para la vuelta hacen lo mismo, pero al revés, o sea "sever la".

Ojo piojo, la entrada sale  36500 cop, un precio carísimo para un parque que no está muy bien cuidado ni señalizado, y que no es la gran cosa, por lo que si tienes las lucas está bien recomendado, pero si andas Cortazar de monedas bien puedes sacarlo del itinerario.

Tayrona/ Colombia  - Taganga/ Colombia

Y la última noche tagangueña se merecía un nuevo asadito, junto a amigos internacionales, que incluían a un buen amigazo argentino, Germán, quien es un surfer que además toca en un grupo de cumbia sanjacintera, así que me enseñó algunos golpes te tambora, en el instrumento que cargué desde Bogotá, cual cruz sobre mis hombros.

No se por qué, pero muchos hablaron mal sobre la famosa Cartagena, pero fuese como fuese, nos embarcamos en un bus turístico hacia la antigua ciudad fortificada (41000 cop en un bus tipo taxi)

Taganga/ Colombia - Cartagena de Indias/ Colombia

No podía sacar de mi mente la imagen de unos buenos melones con vino, a las orillas de la playa de Cartagena o "Cartawa" para los amigos, pero recordé que mi siguiente destino era la versión elegante de aquel popular balneareo chileno.

Más de un millón de habitantes posee esta caribeña ciudad, pero pese a su enorme tamaño, lo que concentra la atención del viajero se encuentra dentro de las paredes de la antigua ciudad, protegida por los españoles para evitar los ataques de sus países rivales, pero que así como en los tiempos contemporáneos pasa con las FARC, se decía que era para evitar el ataque del Al-Qaeda del mar, el pirata Drake. La cosa es que nos hospedamos en el barrio de Getsemaní, al lado de la ciudad amurallada, por 45000 cop los dos, que es más o menos el precio estandar en todos lados. El barrio que nos hospedó es un lugar sumamente pintoresco, que pasa por un lento proceso de restauración, los que aquí viven dicen que en unos años será tan comercial como la ciudad antigua. En verdad no sería del todo bueno que eso pase, ya que la vida simple y cotidiana del  colombiano costeño se ve en toda su magnitud en este barrio, en donde los hombres jugando cartas y vendiendo frutas en las esquinas parecen sacados de alguna novela de Garcia Márquez.

Las mejores postales de construcciones se pueden lograr recorriendo las calles de la ciudad antigua, en donde los balcones y las pequeñas calles llenas de color repletan el paisaje. Además se puede subir a las murallas de la ciudad, para tener buenas panorámicas, incluidas las vistas hacia el mar desde las baterías de cañones.

Es un lugar estupendo para vivir el romance, sus calles, su clima y sus restoranes son ideales para venir a vivir el amor de pareja, cosa que no dudamos en hacer junto a mi enamorada polola :D.

Hay varias playas cercanas, que están bastante buenas y no muy repletas, pero la más famosa es la de Playa Blanca, que lamentablemente no pudimos visitar, por ser tan flojos y buenos pa la pestaña... despertamos muy tarde y nos quedamos abajo de la embarcación.

En las playas y en Cartagena, en general, hay que tener mucho cuidado con los vendedores o las cosas que los lugareños te pueden ofrecer, que van desde hospedajes baratos hasta drogas y prostitución. Por otro lado, en la playa las masajistas y los vendedores de todo tipo te atacan como mosquitos, siendo una labor monumental sacárselos de encima, esto lo digo porque unas cargantes masajistas terminaron por manosearnos enteros, sin que pudiéramos negarnos... igual el masaje estuvo piola.

Aún estoy en el hostal de Cartagena, mañana parto por el fin de semana a San Jacinto, a empaparme de la gaita y los tambores, pero en una nueva etapa de mi viaje. Hace no más de unas cuantas horas comencé la etapa en solitario de esta travesía, mi amada compañera emprendió retorno a nuestras tierras, tal cual lo teníamos planificado. Debo confesar que pese a haber viajado por muchos lugares a lo largo de mi vida, nunca lo he hecho sólo, ni menos sintiendo el vacío que queda luego de dos meses de compartir las 24 hrs del día con la mujer que amo. Pero tengo la certeza que esta difícil etapa del viaje, que incluye mi paso por la selva venezolana y el amazonas brasileño, será bien concluida. Por lo demás, manténganse atentos para descubrir que pasa en esta nueva etapa del viaje!







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