Mochileando por República Checa y Austria 2017: Praga y Viena
Como nos enseñó Juan Carlos Bodoque, digamos las cosas por su nombre; República Checa no es un país que resuene entre los ciurcuitos glamorosos de Europa, claro, no son tan pitucos como en Austria ni menos Suiza (hay algún país más pituco que Suiza?). Entonces cuendo usted esté con su corazón lleno de emoción armando el itinerario europeo, no pesque a los pelafustanes del tripavisor que desestiman este hermoso país. Yo, cara de palta, sería capaz de cruzar continente sólo para pasear por el Puente Carlos. Ya, me voy a bajar de mi pony volador y confesaré que sólo fueron tres días en República Checa (que saen de quedar con gusto a poco).
Praga, República Checa.
Es un país tan buena onda que una micro cualquiera te acerca desde el aeropuerto al centro. 1,2 euros por boleto que se compra ahí mismo al chofer que te va a hablar en Checo, idioma que es como el ruso. Pero tranqui, que los checos están conscientes de que su idioma es menos famoso que candidato presidencial independiente, entonces hablan inglés y no se hacen problema. ¿Y si no hablo inglés? A puras sonrisitas y gestos con las manos. Se hace trasbordo con el metro y se llega al epicentro mismo de la ciudad, luego de subir por la escalera mecánica más larga que he usado en la vida (fantasilandia style).
Si bien no estábamos en Siberia, el clima en invierno es bien heladito, pero por otro lado el tono que tiene la ciudad en esta estación del año es otro cuento. La primera impresión es ver una ciudad tranquila, quitadita de bulla, respetuosa, en que la gente se mueve piolita, como hablando en secreto. Además la red de tranvías antiguos, provenientes de la época soviética, le dan un toque "análogo" al centro de la ciudad. Entonces sumando, tenemos un paisaje que está más en otra época que en el presente. Si uno busca un poquito, se verán bares en que viejos socialistas aún hablan de la primavera del 68. Y éste es mi pase para darles la lata.
Primavera de Praga: En los años 60 Checoslovaquia decide crear una nueva vía para el socialismo, aumentando la flexibilidad en distintas áreas; economía, libertad de prensa, derechos civiles. A esto se le llamó "socialismo con rostro humano" y todo este proceso de despertar fue bautizado como la Primavera de Praga. Para la Unión Soviética esto fue un ají en el hoyo, por eso invadieron Praga y mandaron a la mierda el proceso (por un rato). Al resto del mundo, o sea USA y sus amiguis, les importó una mierda que los soviéticos invadieran y le pusieran fin a este proceso tan prometedor, ¿por qué? porque si a Checoslovaquia le iba bien con su primavera significaría que hay una tercera vía diferente al capitalismo y al comunismo; al tío Sam eso no le interesaba.
Les doy la lata histórica porque es mi blog y hago lo que me dé la gana, pero también para decirles que conocer la historia de República Checa ayuda a entender a esta hermosa ciudad y cómo es que su arquitectura, sus tradiciones, su comida y su entorno general, se diferencian diametralmente con la Europa occidental.
La ciudad está poblada por castillos, torres y construcciones de la época Bohemia. Además se encuentra atravesada por el río Moldava, el dual, a su vez, es atravesado por el Puente Carlos.
Puente Carlos: es un puente que data del siglo XIV y que fue mandado a construir por el rey Carlos IV. Tiene el manso estilo gótico y está repletado por 30 estatuas de estilo barroco y, para mayor deleite, está lleno de turistas orientales. Se dice que la torre del puente es el mayor ejemplo de arquitectura gótica en el mundo, pero no sé, yo con cuea sé diferenciar una puerta de una ventana. Como sea, el puente Carlos viene siendo uno de los lugares más increíbles que he visitado en este viaje (aprende, Torre Eiffel) y de todas maneras es el best seller de Praga.
Vamos a lo que estaban esperando: los plataches. Comer en Praga es una maravilla, y debo decir que lo primero a destacar es el precio generoso de los restoranes; comida completa con vino y shop a 15 euros. La cocina destaca por carnes de pato, ganso y animales silvestres, acompañas por papas y unos panes medios raros que parecían colegiales. Buena buena la comida. ¿Y las chelas? Les diré que Irlanda es puro marketing al lado de las cervezas checas, las cuales se pueden degustar en algún bar con, a lo menos, 200 años de historia y tradición. El shop rondea 1 euro y la panita salta de felicidad.
Viena, Austria
Yo me hubiese quedado más rato en Praga, en serio, pero ya tenía las reservas y toda esa chuchoca que uno hace pa que las cosas salgan más baratas. Así que, cual Jesucristo resucitando, al tercer día nos fuimos a Austria.
Viajamos desde Praga a la capital de Austria, Viena, usando Flixbus, que es una compañía de buses low cost que está bastante bien por un precio correcto, que no es pa tirarse de guata de barato, pero se agradece. Costó 12 euros el pasaje y el viaje duró tres horas, además con wifi.
Viena, según estadísticas que al final del día poco importan, es considerada la ciudad del mundo con mejor calidad de vida. ¿Es tan así? ¿Será por sus teatros, museos, sinfónicas, catedral gótica, Mozart, Freud y las vianesas? Me voy a sincerar y les diré que no tengo idea... la verdad es que no estoy del todo seguro si visité o no Austria durante este viaje.
Hay un tema interesante respecto a realizar viajes por periodos prolongados; llega un momento en que uno deja de turistear y comienza a vivir en el viaje. Con esto no me quiero desmarcar de los turistas, porque estoy más cerca de ser un turista nipón que ser un Marco Polo explorador, si no que quiero decir que la rutina del día a día, esa misma que uno lleva en la casa, comienza a aparecer en medio del viaje. Es así como hay días en que uno quiere echarse y ver series, pese a estar de visita en una ciudad espectacular. Y es que uno se cansa así como se cansaría estando en la pega. No voy a ser autocomplaciente comparando el turisteo con la pega ardua y dura, pero sí decir que la cuerpá es la misma y sea como sea se cansa. Todo esto para contarles que luego de dos meses de viaje decidimos quedarnos echados en la casa y no visitar los lugares de interés en Viena. Una cosa por otra. Bueno, no fue pa tanto, también fuimos a un supermercado bien barato a hacer el pedido semanal, pero ojo que Austria es bastante caro en comparación a otros países europeos.
Conclusiones
Si se decide recorrer esta zona de Europa es buena idea juntar República Checa y Austria en un mismo recorrido. Por lo menos Chequia es un destino europeo por si mismo, tanto así que podría ser el plato fuerto dentro de una ruta por el antiguo continente. Recomiendo completamente visitar Praga, pero no solo eso, ya que el país tiene toda la pinta de tener otros destinos de nivel. Sobre Austria, decir que descansamos de lo lindo y que repusimos energía para nuestro alpino viaje por Suiza.
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