Mochileando por España 2017: Toledo, Ávila y Segovia





Hay dos elementos que me  llaman profundamente la  atención sobre  España (aparte de las tapas gratis). La devoción católica y la figura de la realeza. En el relato anterior no quise mencionar el Palacio Real, porque  a parte de la pomposidad arquitectónica, me siento incómodo deteniéndome  en los aposentos  de monarcas parásitos e inútiles, en ese caso le dedico más letras a las tapas o al cochinillo segoviano (será el protagonista de este capítulo). Y, por otro lado, los espacios y arquitectura religiosos, como la  catedral de Almodena en Madrid, me parecen que nada tienen que ver con la fe católica. Si, es verdad, no creo en Dios (aunque le agradezco haber creado al cochinillo segoviano), pero si empatizo pofundamente con la idea de un chascón, hijo de carpintero, que nació en un establo y que dedicó su vida a reivindicar a vagabundos, prostitutas y delincuentes. Entonces, al ver las catedrales españolas, no las puedo asociar con Jesús ni con nada que se le parezca, más me recuerdan a los mismos monarcas que solo merecen palabras de desprecio. Con esto quiero  concluir que Yisus  Craist es un master, y la pomposidad no le hace justicia. Amén.

Yo sé que ustedes quieren que deje de reflexionar sobre la realeza y Jesucristo y me ponga a hablar sobre el cochinillo, pero vamos por parte.      

Toledo - España

 Más de dos mil años  de historia no son en vano, incluyendo una etapa en que fue el epicentro de España y posteriormente lugar de la resistencia contra el franquismo. Este ir y venir histórico dejó huellas en, por ejemplo, rastros de la cultura musulmana, judía y cristiana. Más allá del contenido histórico, lo que le importa al turista fusioso  y naif, como el que escribe estas  letras, es lo impresionante del emplazamiento arquitectónico. Se trata de una ciudadela rodeada de un muro, el cual, a su vez, está rodeado de un rio escarpado.  Una maravilla recorrer el casco histórico e impresionarse con la catedral (también se pueden persignar, no pasa nada). 

Desde Madrid toman un bus en la empresa Alsa (monopolio!), sale 10 euros ida y vuelta por cristiano (judios y musulmanes también), el viaje dura 40 minutos, y no vale la pena  ir en tren, porque cuesta casi el triple, pero si a usted le gusta  botar la plata es buena opción (de  paso le dejo el número de mi cuenta por interno). Se toma desde la estación de metro Plaza Elíptica. Vale  la pena completamente, pero solo por el día. Si andan perseguidos por el cola de flecha, o sea apurados, la pueden hacer en media jornada. 

Datos técnicos: hay casilleros  en el terminal de buses, a menos que quieran cargar mochilas por los cerros. Cuestan 1,5 euros los chicos y 3 euros los grandes, lamentablemente no habian medianos. No es caro almorzar en la ciudad vieja; 8 euracos, pero no es la gran cosa. 

Si va a Madrid, recomiendo Toledo.  Si no va a Madrid, también recomiendo Toledo. 

Ávila - España

Volvimos a Madrid y  tomamos bus hacia Avila. Se toma en la Estación Sur de Autobuses, a 3 estaciones de Plaza Elíptica. 7 euros y una hora y media de viaje. Usted se  preguntará; ¿por qué el tío Mario,  que  al leerlo parece alguien medianamente inteligente, no tomó un bus de Toledo a Ávila? Querido sobrino, la respuesta es que ese bus no existe.

Según Wikipedia; Ávila es la capital de la provincia de Ávila, de la comunidad autónoma de Castilla y León, cuenta con 58.000 habitantes. 

La gracia de ir a Ávila es ver la muralla que rodea la ciudad antigua. Se trata de una fortaleza románica restaurada íntegramente. Mientras la recorría iba tarareando la canción de juego de tronos. No, no habían dragones ni minas en pelotas  ni muertes de personajes protagónicos. 

Uno puede recorrer la ciudad antigua sin pagar, pero luego de haber paseado por las calles de Toledo, el casco antiguo de Ávila no tiene mucho que ofrecer. Si vale la pena (y he ahí la gracia) caminar sobre la muralla. Cobran 5 euros e incluye audio guía. La historia de la ciudad es interesante, pero más particular es una parte en que el relator (de la audioguía) menciona  que la burguesía vivía dentro de las murallas, mientras el resto del perraje moría de hambre en los extramuros. El relator defendía a los nobles diciendo que ellos eran los encargados de proteger el honor y la  estirpe del pueblo. No estoy hueviando, eso decía... en el 2017.

Vale la pena por media jornada,  si no, no vale la pena. 

Segovia - España
Capital universal del Cochinillo de Segovia

Tiene un acueducto romano de 800 metros de largo y 28  de alto. Y bueno, es bastante impresionante, pero siendo honesto... ¡nada es más  impresionante que el cochinillo!

El Chochinillo de Segovia: Se trata de un plato con Marca de Garantía, o sea, debe tener características estrictas que son supervisadas por la Asociación para la Promoción del Cochinillo de Segovia. En serio, esa asociación existe, incluso dejé mi curriculum a ver si me hacen miembro (eso último es bromaa... lamentablemente).

Concretamente, consiste en un chanchito  criado en la región, que debe ser sacrificado a los 21 días de vida, para ser preparado enterito en un horno de leña y luego ser servido en la mesa, para que el tío Mario se reogocije y los animalistas lo odien. El plato nació en El Mesón de Candido, en donde aún lo sirven, pero cuesta un ojo de la cara. Yo me sampé uno en el Mesón Don Sancho, me costó 14 euros y me dejó tan feliz  que hasta el día de hoy lo recuerdo  y sonrío. 

La verdad es que no me comí un cochinillo completo, seré gordo, pero digno. Lo que sí, vale la pena completamente. Además Segovia es una preciosa ciudad de montaña. 

Conclusiones

La ruta Toledo - Ávila - Segovia permite conocer 3 ciudades pequeñas que presentan historias y aspectos similares, pero que completan el recorrido por el  centro de España. 3 ciudades en 2 días, coronadas por un cochinillo; jugada de campeonato.







Comentarios

  1. Si sigues por Segovia, come COCHINILLO en "EL HIDALGO", ya me contaras.

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